1 de octubre de 2014

A ti que nos lees


"(...) No tiene ninguna ambición demoníaca, todo ocurre de manera espontánea. Seduce de un modo asombrosamente inocente. Por arriesgada que sea la situación, por atrevida y provocadora que parezca su vestimenta, ella envuelve vestido y mundo en su dulce sonrisa. No es la sonrisa de quien quiere conquistar o ser conquistado: es ligeramente excitante y tranquilizadora a la vez. No sólo se dirige a su destinatario, por muy idónea que sea para él, sino que lo atraviesa, pasa por él para llegar al mundo entero."

Marlene Dietrich, Franz Hessel 
(Errata Naturae).

2 comentarios:

A. Doinel dijo...

Merci, Mademoiselle.
Qué enorme alegría tropezarme por aquí con sus letras.
Seducir de modo inocente, ¿se puede considerar un oxímoron?
Gross Bisou

condado dijo...

cómo somos imaginando, eh?