13 de agosto de 2013

[Paréntesis (XCIV)... Le roman d'un tricheur]

 "[...] - ¿Has sido elegido? Perfecto. Ahora, cuidado, ¡nada de torpezas! El día que te eligieron, ¿qué sombrero llevabas? ¿Éste? Bien. Póntelo. ¿Llevabas esta corbata ridícula? No importa, déjatela puesta. Ya no puedes cambiar nunca. Eso es casi lo más importante de todo. Que te vuelvan a hacer ese sombrero, que te vuelvan a hacer esa corbata, tómate como modelo (...) Que tu silueta sea siempre la misma, pues es necesario que puedan reconocerte desde lejos. Te harás un rostro poco a poco, es cuestión de un año o dos. Cuando tenga que ser, será. (...) En cuanto a tu vida privada, se deben saber de ti algunas cosas, por supuesto. Pero no es malo que sean imprecisas. Deben creerte casado si no lo estás -y divorciado si estás casado-. No deben  conocer el nombre de tus amantes más que cuando te separes de ellas. Debe parecer que ocultas algo, para que se cree una leyenda a tu alrededor. De igual modo, es bueno que las opiniones acerca de tu fortuna estén divididas, y si puedes insinuar que Napoleón III fue amante de tu abuela, excelente. Si te hacen alguna alusión a ello, sonríe. Además, no confieses nada, y todo lo que digan de ti acabará por ser verdad -acabarás por creerlo tú mismo-. En la conversación, sé optimista, indulgente, paradójico y cruel. Si tienes ingenio, sé feroz, implacable. La "palabra" es sagrada. (...) Hay palabras mortales. ¡No importa! Las palabras que son mortales hacen vivir al menos a quienes las pronuncian."

Memorias de un tramposo
Sacha Guitry
Ed. Periférica

Foto: Monsieur Guitry en Doñana.. Agosto'13

1 comentario:

Antonio dijo...

Me gusta mucho esta entrada, doña Ra. "Yo le pedí un futuro, ella me enseñó a recordar."