25 de abril de 2012

April suite


Necesitas más cine -te digo-, ese limbo de todos los decálogos, donde un tipo de vuelta de nada, el último mono del guión, te dice que vivir -tal ridiculez-, era tratar de matar el tiempo entre las ediciones de los periódicos, dibujando la expresión boba que nos dejan los tipos que creímos de reparto. Un secundario, dos líneas bastan para cerrar una boca. Necesitas una trama. Necesito nudos, leer a Updike: "Madurar es traicionar. No hay otro camino. No se puede llegar a un lugar sin abandonar otro." Y a Szymborska: "Porque mira bien: / la mesa está donde estaba, / en la mesa una carta, colocada como estaba, / a través de la ventana un soplo solamente de aire, / y en las paredes ninguna terrorífica fisura / por la que el viento se te lleve a ninguna parte" . Necesito unas espuelas de segunda mano y una prótesis en la moral. Me tengo en personajes masculinos, tocados. Te prometí un acantilado; o lo pensé nada más, pero te lo prometí. Camuflo trocitos de Carprodyl en los bocados de esta vida perra. Hay una artesanía en hacer tótems con madera de naufragios. Un 25 de abril, sempre. Y releer a Wislawa de rabo a cabo, o de cabo a cabo, y terminar diciendo "aquí hay un sinfín de lugares con sus alrededores. / Algunos te pueden gustar especialmente, / puedes llamarlos a tu manera, / y librarlos del mal", como si comenzáramos.