30 de enero de 2012

Órbitas


Cuando vuelva a acercarse por aquí yo tendré, haciendo cuentas y si lo cuento, setenta y cuatro años. Dicen que si llegara a colisionar con la Tierra causaría una gran destrucción, una devastación a escala global que nos salpicaría a todos, bancos y dolientes, de silicatos de magnesio y hierro. Se trata de un asteroide rozador -lo cual es incluso tierno-, llenito de cicatrices por el choque con sus semejantes. Hay quien defiende que los asteroides sean pedazos de un planeta destruido. Por ahora guarda las distancias, sólo está de paso y su aproximación, mañana, es parte del show espacial, que debe continuar. Instalándome por un momento en el infinitesimal margen de error de los astrónomos, me parecería poéticamente demoledor llegar a fin por el impacto de un cuerpo llamado Eros. Permítanme gastar prosopopeya.


25 de enero de 2012

Capítulos que pueden girarse hacia cualquier lado (*)


Las malas fotografías son un capítulo-lugar al que largarse,
una promesa en participio pasivo que admite interpretación activa, 
un trazo templado -claro está- sobre la marcha.



Foto: Buñuel & Deneuve. Bohemia Jazz Cafe, Granada'12
(*) prestado de Satie

19 de enero de 2012

Hagiografía

"(...) Y también es cierto que su Ley de Prensa de 1964 mejoró lo que había, pero no "posibilitó el despegue de una cultura mediática ajena a los dictados ideológicos de la época", como asegura el presidente del Gobierno y del PP. Cambió el "está prohibido decir eso" por el "usted verá lo que hace si dice eso" (...)".


Fraga explicado a los niños, por Xosé Manuel Pereiro

15 de enero de 2012

Entreguerras



Otra vez la cuesta de enero, tan cuesta arriba-cuesta abajo. S. y yo hablamos del frío del azul; pleno domingo y nosotras tomándole la temperatura al iris. Nos miramos a los ojos. My eyes are vague blue, like the sky, and change all the time; they are indiscriminate but fleeting, entirely specific and disloyal, so that no one trusts me. I am always looking away (*). El fondo de los días tiene un regusto confortable, en el dobladillo del lunes, del martes, de... recorro en tinta crónicas secretas de París, historias minúsculas y clandestinas, me codeo con gente de dudosa reputación, a la que la guerra o los demonios del mundo hicieron mutar, estoy deseando contártelo. En coordenadas difusas me muevo, de un injusto olvidado a un clásico underground. Tan con el alma encogida en la sinopsis, y ahora tan a gusto, tan pasando las hojas, tan palpándome, tan en la flor de la canalla. Hago mi fuerte en una realidad-ficción cosida a mano. Pienso en las vidas de Gresham y Jacques Yonnet, las suyas, las otras; éste último dijo una vez Gagne ta guerre! y tituló una novela. Yo robo aquí el título a la antología vital de un poeta que deja de escribir. Elegía hace más o menos un año la misma imagen y acabo de caer en la cuenta, sin embargo lo húmedo de la pluma; nuestro mundo interior es un pañuelo con muchos centrifugados encima. Pienso en Heidegger y las cabañas para pensar: Construir habitar pensar. Sí, hay lugares desde los que empezar a dirigirse al mundo, desde donde dejar de dirigirse al mundo. Vamos. Tengo un terrenito junto al mar, azul,  y voluntad para corromper cualquier ley de costas. Lejos. Destination of errant souls con numerus clausus. Come sit down. Have a brandy with us.

Cara B. Darkness.- Leonard Cohen

(*) Meditations in an emergency, Frank O'Hara. 
Imágenes de Mad Men.

11 de enero de 2012

VOSE


Aspetto che il mio cuore faccia 'boom' (*)

El silencio es una licencia del otro, se traduce hasta el absurdo.
Es carne de cañón con sordina. 
Vuelvo a la defensa a ultranza de su espacio,
reivindico el hueco del silencio, y ahora su grafía;
su no-lugar, su stock de palabras, su lost in translation,
el silencio es una suerte de buzón de voz con una clave de acceso.
El silencio es de quien queremos.
Por eso.




Le debo la imagen a Tomás, y los hermanos Coen.

4 de enero de 2012

Tríptico


No he descolgado el calendario viejo. Acabo de descubrirme mirando la página de noviembre-diciembre como si todavía tuviera ahí cosas por hacer. Cosas que no he hecho, por otro lado. Hay dos círculos rojos rodeando dos fechas, una hora concreta junto a uno de los treinta y un números, donde escribí chiquitito:  "dermatólogo". De pequeña pensaba que la dermatología era la ciencia que curaba las caricias y que cada ciudad era sólo una manera de llamar a los meses del año. Sigo en esas trece. No sé dónde apuntarme este enero. Ando en la antigua costumbre de replegarse en uno mismo y analizarse, en palabras de Svevo. Eso roba tiempo. Invierno y yo con el corazón del tiempo. Me quedo colgada una y otra vez de esa expresión: ¿fría o del tiempo? agua del tiempo, fruta del tiempo, furia del tiempo. Suena inocuo. Siempre me voy a los polos.
 *
Esta mañana he sentido envidia de un crío de unos seis años pensándose si echar la carta al buzón real en la oficina de Correos. Me identifiqué con la posible duda de la ranura, de habérsele quedado algo en el tintero, del gesto definitivo. He pedido cuentos. La semana pasada, estando aún en el calendario correcto, me enamoró una nena de cinco que estrenaba una cámara de fotos. "Qué chula" le dije, y ella desatendió su panorámica del mar, me miró como si llevara puestos ojos nuevos y dijo: "Es que me encanta". Miraba a un lado y a otro del horizonte como buscando corazonadas de su objetivo.
*
Recuerdo cuando el cuerpo era una fotografía en Braille que no delataba posiciones.


Cara A. With you in mind.- Marianne Faithfull
Cara B. Tell me a tale.- Michael Kiwanuka 

Desconozco el autor de la imagen, sorry.