27 de noviembre de 2012

Grafía

















Lo difícil no es mover.
Mantener la mirada,
y a veces ni eso.
Contarte,
un, dos, 
una vez había,
reunir las tropas.
Vamos a medir palabritas, anda,
it's up to me, coraçao.
Componer el toque de diana, hacerlo épico.
Zafarrancho.
Esa cierta decencia gourmet conjugando el silencio. 











Cara A. Epic.- Calexico
Cara B. A Veces Ni Eso.- La Bien Querida

bonus track. Let's make this precious.- Dexy's Midnight Runners

Las dos primeras imágenes son hurtos a Tomás.
(en On the road, de W. Selles y El hombre que se enamoró de la luna, de Tom Spanbauer).
A Derrida lo pongo yo. 

24 de noviembre de 2012

Irse de alquiler a una canción (con vistas)



Rapte-me camaleoa
Adapte-me a uma cama boa
Capte-me uma mensagem à toa
De um quasar pulsando lôa
Interestelar canoa...

Leitos perfeitos
Seus peitos direitos
Me olham assim
Fino menino me inclino
Pro lado do sim...

Rapte-me
Me adapte-me
Me capte-me
It's up to me
Coração
Ser querer ser
Merecer ser
Um camaleão...

Rapte-me camaleoa
Adapte-me ao seu
Ne me quitte pas...


Caetano Veloso & Maria Gadú.- Rapte-me, Camaleoa

[Paréntesis (XCIII)] 

28 de octubre de 2012

Aritmética

"A estas alturas nada colle nun poema"
Daniel Salgado



Quiero tanto.
Que no me coge dentro.
Que es vencerse, o como si.
[lost in translation]
En acepciones a la carta.









25 de octubre de 2012

[Paréntesis (XCII)... Ecuación de los amagos]

" Desde este lado, desde la mismísima mesa donde los almuerzos, las escrituras y el parchís, según se mira a mano derecha, queda la puerta entreabierta del pasillo, donde se alinean en orden de más cercano hasta la parte del fondo, que no se ve muy bien desde aquí, tres macetones de aspidistras, una ventana cerrada, el cuadrito que pintó Agueda, la percha con sus colgaduras, la esterilla que está dentro porque afuera mean los perros del vecino, y en la oscuridad, ya no tan definidos, se supone que el telefonillo de la puerta, los magnetotérmicos, dos plintos caídos y claro, inevitablemente, el paragüero. O sea, más o menos un pasillo estándar. Bueno, pues ahora en el suelo del pasillo están los amagos, esas cosas arrugadas.
Los cuento así con el dedo: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete. Siete amagos, todos calificados tipo CH. Tardes así me vienen, y no se puede hacer nada: me digo suramericanamente: ¡che, qué tarde jodida!, y les tiro otro amago, y van ocho.
Por la espalda, acercándose sibilina desde el sofá, Agueda me espía sumariamente, y aprovechando que estoy sin camisa, con las tetas al aire, me rodea por detrás y me abraza, compensando el apretón de la inspiración con un digamos técnico sobeo de pezones que pretende más cosas.
Quita, quita, le digo, y recomienzo otra vez, pero Agueda ya va lanzada buscando la cremallera, y siento en la espalda el calor duro empujando; ¡que no, que no!, le digo. Nada, sigue; tiene una facilidad olímpica con las cremalleras. Ya no uso braguitas, eso era una ruina. Voy a pelo, sin conocimiento. Entonces me mete mano directamente, qué bruta eres, Agueda, más te valía recoger los amagos del pasillo, le digo, y se los señalo con el dedo índice que no me da tiempo a recoger, pues ya me lo coge y se lo lleva a la boca para sus lujuriosas imitaciones. ¡Deja, deja!, le digo. Pero es inútil, siento la espalda mojada, recorrida por su virilidad, ¿para qué vamos a engañarnos?
En fin, ya que estamos... Nos vamos a la cama, no sin antes lanzar otro amago al pasillo: o sea, nueve.
Pero las cosas hay que hablarlas: Vamos a ver, Pedro, yo estaba inspirada, y mucho. Habíamos quedado que la ecuación se respetaba por encima de cualquier otra cosa: Yo inspirada escribiendo= tú de inmediato Aguedita que me preparas almuerzos y cenas, la plancha resuelta, la vajilla reluciente, cocinilla limpia, y del regado de macetas ni te acuerdas, Pedro, ¿o es que no voy a poder escribir a teta descubierta si me place? Querido, las consecuencias de esposa escritora para que presumas y ligues a mis espaldas pasan por tus obligaciones de Agueda. Esto de que vayamos a la cama así como así -¡hay que ver cómo me has puesto la espalda!- es una concesión excepcional que no se repetirá más veces.
(Me mentiría a mí misma si no pensara yo que en realidad lo mejor es esto, Pedro aquí encima con los ojos cerrados (si te vieras la cara, querido) y los movimientos tan eléctricos. Porque en definitiva nueve amagos tipo CH, a un paso de las llamas de los tipos D, ni tan siquiera con un mínimo acierto para el cajón de arreglos de los C o las esperanzas ya más concretas del archivador de tipos B. Si me llega a salir un tipo A, directo, el verbo en su sitio, el adjetivo zancadillón, la trama tramosa, el argumento argumentoso, enseguida iba a estar Pedro ahora debajo hincándome el deseo. Ah, no, querido, me llega a salir un tipo A, directo a la imprenta, y te la tenías que montar en el baño.)
Pero bueno, Pedro, ¿terminas o no terminas? La proporción es de locura: yo tres o cuatro veces y él... (si te vieras la cara, querido). Da tiempo a que la inspiración vuelva, los dedos adoptando ya la forma para coger el bolígrafo y con esa forma dándole a él golpecitos en la espalda (¿pero otra vez encima?): vamos concluyendo, Agueda, le digo. Yo sé que es un poco mala leche, ya, pero están los acuerdos, las normas de convivencia: yo saco la basura martes y viernes. La compra. Los papeleos del banco. Lo cotidiano. Pero si me viene la inspiración, de súbito, los folios y las tintas, yo ya no estoy, querido, tú debes volver, Agueda, asistenta, criadita mía. Te la puedes empapelar. Es lo acordado, Pedro. ¡Quita, quita!, le digo. Los kleenexs en la mesita de luz, el cigarrillo que quedaba, y oírlo: No puedo, carajo, no puedo; no me lo explico.
Dejarlo, es mejor dejarla. En la mesa están los folios, el bolígrafo, empezar, recomenzar. Para mayor sorpresa mía, cierto tejemaneje autobiográfico se dispara y sube los tipos de interés: tipo C, tipo B, quién sabe si incluso y posible un tipo A, puro, para no tocar ni una coma.
En definitiva son sólo nueve amagos en el suelo del pasillo: varios intentos de poesía arrugada, dos comienzos de relato arrugados, los otros ni me acuerdo, quizá dibujitos en el folio buscando un comienzo. Allí, en la cama, el amago de Pedro-Agueda con la cosa pequeñita insatisfecha. Yo, escritora, con las tetas al aire. Sale Agueda con los ojos como de haber llorado. Lástima. Entre dos frases de la escritura se lo digo: nena, me vas a tener que ir por tabaco."

Ecuación de los amagos, Hipólito G. Navarro
Los tigres albinos, Pre-Textos

9 de octubre de 2012

Old Ideas











"But you see that line there moving through the station?
I told you, I told you, told you, I was one of those "
L. Cohen





 Lo cuentan las crónicas: la silueta inconfundible, el sombrero de ala corta, la elegancia de los músicos, el Hammond, las genuflexiones, los tres bises. Pero es otra cosa. 
Hay que ser muy señor para cerrar un concierto pidiendo el último baile.






Fotos: Dance me to the end of... 
Palacio de Deportes, Madrid. Octubre 2012




27 de septiembre de 2012

Zambra


Un vis-à-vis con la lluvia de Granada no me habría importado. Para eso están las calles, y el otoño, y las mantas. Aunque no llovió, o sí. Que tiene que llover a cántaros. Otra vez Google Maps resbalando en la tecla; tengo un plano de tesoros de los sitios de los que no me he ido. Chorradas como ésta es lo que dice todoDios de sus lugares predilectos. Podría querer decir otras cosas que no me llevarían a ninguna parte. Voy a robarle a Susana Sánchez sus momentos-burbuja. De niña pensaba que las burbujas eran "el gustito del agua", algo así como cosquillas. No necesito más que un vistazo, un silencio, la piel, el aire, un sorbo, para hablar de texturas. Calibro la cámara, pruebo tonalidades y sombras para al final quedarme con la cara lavada de la vida. Apoyo mi frente y la de Pasolini en la copa: bebamos, Pier Paolo. Un escalofrío de placer -que ni es escalofrío ni es placer, sino otra cosa- nubla la letra de un cuento; un cuento enorme de Hipólito G. Navarro, en una librería de viejo, de la suya -la de él, la tuya- a la mía, entre otras cosas tejidas en red, dispuestas como libros de segunda mano. He conseguido sincronizar el disparo con lo que llamo obturador emocional: ese momento de comunión, que no evito a pesar de lo naif, en que pienso que el alma hace un click discreto. La culpa de que las palabras y las rimas me suenen trilladas es siempre de otros. Tomo prestadas casualidades, un prólogo, el nombre de un vino. Miro cuanto me rodea con ojos calmos de final de septiembre. Sé que me dejo la piel en los adoquines. Habito un déjà vu por amueblar, lo que no deja de ser un sinsentido. Palmeo a octubre, a noviembre y a diciembre en un jaleíto más bien mudo. Sé que a veces las nostalgias no incluyen más que lugares o estampas, sin aditivos ni artificios. Sospecho para mí que hay un folclore anímico, íntimo, casi masónico. Estas cosas son innegociables.

Fotos: Meses en barrica. Granada, Sept'12
(en Páprika y Al Sur de Granada)

14 de septiembre de 2012

Beaujolais nouveau







Tengo a todos mis yo yéndose de putas por la profilaxis de la vida. No sé qué hacer con las letras, lo digo. Es otra cosa ya lo que acabo de decir. Lo suelto y lo retiro o no, y entonces ya no lo pienso. O lo pienso y lo callo, o lo dejo de decir y lo miento. Escribo y borro como digo y olvido. Olvido y tampoco diría tanto. Tinta de uva en la huella dactilar, el borrón, la cuenta nueva; a copa por cabeza me desdigo en papel espumoso y punto. Asomo de pasada en el espejo, me trago lo que es casi una sonrisa y susurro: Eso se lo diré a todos.







Foto, vía.

2 de septiembre de 2012

Sístole/ diástole



Supongo, y digo supongo, que sólo Lisboa 
deja asomar un corazón en el letrero de un motel
y transitar voluptuosas en las impedimentas errantes
canciones por las que brindábamos con los amigos,
hace tres años, o tres noches.


Las fotografías me las presta Michelle, de Sketchofthepast, 
para dar relieve a estas líneas. Obrigada, linda ;)

23 de agosto de 2012

[Paréntesis (XCI)... De la elegancia, sin más]

"(...) ¿Habéis oído crujir los grandes trasatlánticos, ceñidos por el mar? Así crujía la pieza de Esther la judía cuando nuestro coloquio se prolongaba y mi placer la monopolizaba toda la noche. ¿Habéis oído hablar de las sombras de los desaparecidos que pasean por las azoteas de las casas en que murieron? Así veíamos pasar la silueta inquieta de los machos cabríos retenidos en el brete del burdel. Eran pesadillas sin cesar las que sacudían mi sueño en la pieza de la judía. La tropa del 46 de Infantería no me lo perdonaba.
Independientemente de su voluntad. Era el deseo con la bragueta desprendida, vagabundo por el muro de Alejandría, el que golpeaba con señas convenidas las cuatro paredes de la cámara para apretarlas luego entre sus brazos potentes y ahogarme entre ellas. Poco a poco se convencía de la inutilidad de tanto esfuerzo y astuto tomaba otro camino. Venía entonces a abrir la puerta cuya falleba no sabía correr. No tenía manos.
Descargábase sobre la puerta y empujaba. La puerta era elástica. Parecía ceder para volver de nuevo a ser más rígida. Yo seguía desde la cama la lucha cruenta entre la madera que era de cedro del Líbano y el miembro del deseo vagabundo, y admiraba al fin el triunfo de la puerta.
El sol entraba ya por las rendijas del cuarto malparado y el eunuco de la casa sacudía las alfombras del salón que parecían endurecidas a salivazos, las hojas espinosas de los higos cactus."

Vizconde de Lascano Tegui
De la elegancia mientras se duerme
Impedimenta

20 de agosto de 2012

Cromático(s)



 


Desencajar las palabras.
Atender a la luz.
La gramática del medio.


Cada historia tiene sus necesidades.

Fotos: Conversa ultramarina. Sevilla-Huelva, Agosto'12

31 de julio de 2012

Myse en abyme


 "Iba perdiendo el don maravilloso de ver las cosas tal como no son"
Alejandra Pizarnik

Me enamoré tarde de Gary Cooper. Estas cosas pasan. Abandono julio como si interiorizara una guerra. Un año es una secuencia de vid(a) . Despierto, tomo el primer café y miro a mi perro. Miller pone sus patitas en mis pies; nuestras rutinas son una tira descatalogada de Liniers. Es un martes del montón, mío. En mis treinta he sentido todo el poder de Grayskull y ahora me enfundo la espada como quien se ajusta la pajarita. Lato. Punto.


Bonus. Dance me to the end of love.- The Civil Wars

Abajo, Miller on the road.
A los fotogramas invitamos Billy Wilder, Trisha Ziff, Guy Green y yo.

23 de julio de 2012

Desnortados


Disparo. 
La cámara ultimísimo modelo CyberShot EX-10HG, 
con pantalla táctil, memoria interna de almacenaje de mapas, navegador y GPS con Google Maps, 
se para en seco. 
Asisto, retratándome, a una des(geo)localización en toda regla, fuga de datums.
Qué, dónde, cuánto, que para colmo de sutilezas
no sabe si subo o si bajo.



Foto: ".. estuvo aquí". Compostela, Julio'12

8 de julio de 2012

La prueba de la resta



He dejado de usar la exactitud. No es un desistir, es un procuro, sin embargo. A qué negar que lo exacto es lo que es porque no es otra cosa; pero esa es otra vara de medir. Ahora me debo a cabos sueltos. Los polisémicos son los vocablos que se vienen conmigo a casa. Por qué, porque ahí está el genoma. Veraneo en los restos desde siempre. Un día abrí un manual de Cristalografía y entendí la naturaleza de la difracción, así, como quien no quiere la cosa. Una trama entera nace de una notación de puntos, filas y planos reticulares que no escapan a las bondades de la luz. Hay que ser muy de letras para entenderlo. Medir la longitud de una circunferencia no es 2rπ, es caminar en círculo. En ese paseo walseriano he desatado todos mis nudos gorditos, fuertecitos y gordianos. Empecé a escribir una gran historia y no di de mí más que un mal making-of de Mad Men. En cada renuncio asumo que es herida, también, la manera de sangrar. Si como dice Cerati sacar belleza de este caos es virtud, vuelvo porque tengo que volver, con la frente más o menos marchita, diciendo nada y parafraseando a Gardel sin currármelo en absoluto. A medio sentido, a poquito de tenerlo, en descarada ausencia de él.

El sentido, la belleza, esas ciencias inexactas.


¿A quién habré robado la foto? Que levante la mano.

17 de mayo de 2012

(Lenguas) Underground

 "/caladamente heroica,/"
V. Paz-Andrade



Pronunciarnos:
un contar sin contarnos nada,
desde trincheras llenas de planos, víveres
y granadas de mano
este articular como de hora de la siesta, 
este poquito
una palabra aquí, -ahí va bien-
acá esta otra.
Descodificarnos:
hablar con descuido de espectador,
como quien busca palabras en los bolsillos y llaves en el diccionario;
(muda de ternura) te sé de toda la vida.
Puedo decir, acaso, he likes three sugars in his coffee
pese a la diabetes de la memoria.
Hay tardes en que no perdono 
que me digas, y me calles y me hagas
en mi misma lengua.
Que entonces no, amor, no me conozco.


1 de mayo de 2012

Commonplace Book (23)



"(...) Proseguí mi camino imposible hacia la indiferencia absoluta. Pero siempre surgía algo que me apartaba de mi meta. Me sentía inevitablemente romántico. Anduve unos centenares de metros con la mirada entoldada por la emoción, y arrojé todos los preservativos a un charco que no había sabido evaporarse. Todos menos uno. Todos tomamos precauciones. Todos los miserables."

Pedro Casariego Córdoba,  
"Qué mas da", en Verdades a medias

Poema ilustrado de Pedro Casariego Córdoba, en La vida puede ser una lata


Cara B. Lo quiero todo.- Manolo García

25 de abril de 2012

April suite


Necesitas más cine -te digo-, ese limbo de todos los decálogos, donde un tipo de vuelta de nada, el último mono del guión, te dice que vivir -tal ridiculez-, era tratar de matar el tiempo entre las ediciones de los periódicos, dibujando la expresión boba que nos dejan los tipos que creímos de reparto. Un secundario, dos líneas bastan para cerrar una boca. Necesitas una trama. Necesito nudos, leer a Updike: "Madurar es traicionar. No hay otro camino. No se puede llegar a un lugar sin abandonar otro." Y a Szymborska: "Porque mira bien: / la mesa está donde estaba, / en la mesa una carta, colocada como estaba, / a través de la ventana un soplo solamente de aire, / y en las paredes ninguna terrorífica fisura / por la que el viento se te lleve a ninguna parte" . Necesito unas espuelas de segunda mano y una prótesis en la moral. Me tengo en personajes masculinos, tocados. Te prometí un acantilado; o lo pensé nada más, pero te lo prometí. Camuflo trocitos de Carprodyl en los bocados de esta vida perra. Hay una artesanía en hacer tótems con madera de naufragios. Un 25 de abril, sempre. Y releer a Wislawa de rabo a cabo, o de cabo a cabo, y terminar diciendo "aquí hay un sinfín de lugares con sus alrededores. / Algunos te pueden gustar especialmente, / puedes llamarlos a tu manera, / y librarlos del mal", como si comenzáramos. 


30 de marzo de 2012

Marinai, profeti e balene


En estos afanes de loba esteparia de mar, busco hacerme invisible mientras me tiran de la lengua.
Estoy en huelga de brazos caídos con el mundo.
Al final de mi calle sin salida Vinicio toca el piano.
Tomo asiento siempre a la verita suya para que se saque del sombrero de copa un tu sola hai la cura.
Alguien dará al play de esta canción y la dejará sonar hasta el final mientras
una mitología de su Literatura rompe en una orilla de restos de tejido epitelial salado. Eso hago.
Subo el volumen de esta soledad confortable. Era yo mi Leviatán. No se muere todas las mañanas. Escuecen en las locuciones adverbiales las palabras tan aparatosas como desidia
y voy y digo: ven, sóplame aquí. Entonces, mientras nunca pasa nada en el país astigmático, en el ojo de ese huracán viene un ritmo quedo que arroba con la ductilidad de una fotografía de Saul Leiter
o del hombro extravagante de un multiinstrumentista.
Esto lo escribía hace dos días, y hoy volvería a escribir lo mismo.





25 de marzo de 2012

Nexos

[1]

[2]
Me estoy deshaciendo de marzo, cualquier síntoma de identidad me parece pornográfico. Contarme es obsceno eppur me busco el límite en posturas cuestionables para la moral y acrobacias varias. Me exprimo, me cuento descontándome. Leo a Rebeca Yanke escupir eché de menos Marienbad durante una noche entera y pienso en plasmarlo en una camiseta y sudarla como se suda la fiebre. Leer y el leve deseo de haber escrito tal cosa es algo que me pasa con ella, algo sanador. Soñé hace nada con Henry Miller, paso por la biblioteca y lo busco entre los andeles con esa sensación vigorizante de saber lo que quiero. Entro en la sala infantil bajo la atenta mirada de un papá interesante que probablemente piense que soy una mamá interesante. Cruzamos miradas con el desdén pertinente. Elijo El libro de Guillermo de Carlo Frabetti y Chucho Chungo de Daniel Pennac por amor a la niña que llevo dentro, porque escribir un libro infantil es lo más serio del mundo, porque juego al estraperlo con una rubia de siete años: le cuento otros cuentos a cambio de resultados del Barça.
[2]
 Uno de los libros de Miller lo tienen en depósito, pregunto a la bibliotecaria quién era R.G. y me dice que un hombre que donó muchos libros a la biblioteca. Obvio. No insisto, me guardo la duda antes de llevármela mal resuelta. El otro es una donación del portavoz del primer gobierno de Felipe González, puede, quizá, tal vez, porque veraneaba, creo, por estos lares. De unas manos a otras, itinerarios. Comparto con estos dos señores, quienes sean, el gozo de leer a Miller en sus ediciones ochenteras: "Un hombre escribe para expulsar todo el veneno que ha acumulado a causa de su forma de vida falsa. Trata de recuperar su inocencia, y, sin embargo, lo único que consigue (escribiendo) es inocular el mundo con el virus de su desilusión. (...) Un escritor corteja a su público tan ignominiosamente como un político o cualquier otro charlatán; le gusta sentir el gran pulso, recetar como un médico, lograr un puesto propio, que lo reconozcan como una fuerza, recibir la copa rebosante de adulación, aunque tenga que esperar mil años. No desea un mundo nuevo que pueda establecerse inmediatamente, porque sabe que nunca lo satisfaría.(...) Se contenta con gobernar insidiosamente -en el mundo ficticio de los símbolos-, porque la mera idea del contacto con realidades crudas y brutales lo espanta.". En boca de ella, Henry Miller se me antoja apetitosamente violento, al igual que yo, tiene sentido del olfato. Anaïs Nin dice: "Creo que si no fuera escritora, si no fuera creadora, experimentadora, hubiera sido una esposa fiel. (...) Pero mi temperamento pertenece a la escritora, no a la mujer". Voy de él a ella, sobre todo de ella a él, a su paso, de un hambre a otro, de una fiera a otra, caminando la casa después de mucho vino blanco; aún no he llegado a June. Estoy diseñando un tupido velo de letras, silencios y voces en off para mi yo huidizo y acorazado. Yo, film-fatale. Aun con la heridita de Tonino Guerra y muere Tabucchi, e intanto noi viviamo, o scriviamo, il che è lo stesso in questa illusione che ci conduce.
[3]
La muerte, el yo y el pudor. Y Sostiene Pereira, y sostendrá la prensa en estos días: "Pensó que cuando se está verdaderamente solo es el momento de medirse con el yo hegemónico que quiere imponerse en la cohorte de las almas. Y aunque pensó en todo ello no se sintió tranquilo, sintió en cambio una gran nostalgia, no sabría decir de qué, pero una gran nostalgia de una vida pasada y una vida futura".
Podía escribir los votos más tristes esta mañana, escribir por ejemplo el final de Las ciudades invisibles en una papeleta verde y depositarla en una urna mientras un anónimo pronuncia mi nombre en vano. 
Lo sé, estoy llena de veneno, de eso se trata. El plexo hepático encharcado de tóxicos ajenos y propios, como un gangbang literario en una sala de cine, como agua de... marzo. Sexus, Nexus, Plexus. Et cetera ad nauseam.

Las fotos ad hoc son mías [2] y el fotograma de Wim Wenders [1]. 
El texto de la última foto de Italo Calvino [3].
Los libros en préstamo.
Las cursivas son de Miller, Nin, Tabucchi y Yanke, a cada uno lo suyo.

16 de marzo de 2012

[Paréntesis (XC)... Eso, coger a Krahe e irse]





"(...) Pero pronto me habrían asaltado terribles dudas sobre si aquel era el lugar correcto, el definitivo; habría visto en sueños las catedrales de otras ciudades y habría buscado despierta sus sonoros nombres en carteles y mapas de carreteras. El viaje no nos exige decisiones y no somete nuestra conciencia a ninguna elección que nos haga sentir culpables, arrepentidos, humillados u obstinados, hasta que perdemos toda confianza en la justicia y llegamos a pensar que es nuestro sino vivir en un laberinto, una amarga prueba. Emprender la marcha es la liberación, ¡oh, única libertad que nos queda!, y solo requiere un inquebrantable valor, renovado cada día..."


Annemarie Schwarzenbach
Todos los caminos están abiertos. Minúscula

13 de marzo de 2012

'Post' ('Post', 2012)


No hay temporada alta o baja en este hospedar -bed & breakfast- a un latir parásito
a 24 fotogramas por segundo que no, corazón ♥,
que no nos cabe en el pecho.
Así palpita la querencia, denominador común de los que escribimos los afectos al final de los créditos,
sin dejarnos atrás una palabra, con tintes de esto y de lo otro, sí, pero noir
[bang],
tan ana-lógicos, tan porque sí, tan jazz modal.



Oh,
ya lo hemos puesto todo perdido de subtítulos.


Cara B.  All of you.- Bill Evans Trio

Fotograma: The Maltese Falcon, John Huston, 1941.
vía

5 de marzo de 2012

De blogs


"(...) en definitiva los blogs no se han hecho para escribir novelas (...) sino para contar por contar y para dar señales de vida cada tanto: escribir es respirar en el mundo digital."

Alberto Olmos, aquí.

27 de febrero de 2012

Y dijo Vila-Matas un febrero de 2012...



"(...) Y un cierto heroísmo cotidiano. La leyenda dice que los grandes blogueros llevan siempre las botas puestas."

No te descalces todavía.

24 de febrero de 2012

Muellemente


"Poner la cosa en orden, ésa es la mitad de la batalla, en realidad es la batalla entera, 
organizar lo esencial y tirar todo lo que sobra"
William Gaddis, Ágape se paga. Sexto Piso


He llenado un sueño con una sesión de Bon Iver, casi veinticinco minutos inauditos, manteniendo la cadena de frío. Insonorizaba el mundo con tabletas vacías de ibuprofeno y lo escribía con las uñas pintadas de rojo manzana de caramelo. Necesito color y silencio una vez cada cierto tiempo. Los diarios pasaban a la historia, el sueño todo era pura osadía. Quién me ha robado la fase REM. De repente pensaba en dos o tres cosas bonitas que contar con los dedos, y respiraba (así de) hondo. Lhasa cantaba conmigo Y así amo yo, con rimas tan torcidas, buscando disonancias (...) Comía nata a cucharadas para compensar mi crueldad con la zona anterior de la lengua, directamente de la tarrina, y acentuaba sin piedad todo lo que quería susurrarle a gritos al ayer y a lo que queda de mañana. Acababa de comprender que, ciertamente, la realidad no bastaba. Edité todas mis sandeces en un tomo gastado de Austral y salí a la calle a pedirle a mi óptico unas gafas de Cunqueiro. Tan armada como peligrosa.

21 de febrero de 2012

[Paréntesis (LXXXIX)... loco, ciego y furioso]

1901-1 de enero

Quizá sea ya tarde para lo que me propongo: quiero dar la batalla a la vida.
Como todos los desastres de mi existencia me parecen originados por una falta de orientación y por un colapso constante de la voluntad, quiero rectificar ambas desgracias para tener mi puesto al sol como los demás hombres... Quizá lo segundo sea más fácil de remediar que lo primero: hay indiscutiblemente una higiene, como hay también una terapéutica para la voluntad; se curan los desmayos del querer y se aumentan las dimensiones de la voluntad como se acrecen las proporciones del músculo, con el ejercicio, por medio de una trabazón de ejercicios razonados y armónicos. Pero para orientarse... Porque, en primer término, ¿dónde está mi Oriente?

Alejandro Sawa, Iluminaciones en la sombra
Nórdica 

En la foto, la cubierta de la primera edición, 1910, Ed. Renacimiento.

14 de febrero de 2012

El amor y otros cameos






Febrero es un long drink en tubo de ensayo una rendez-vous de estructura matemática y paréntesis abierto un tú y yo habitando el frío ibérico la apropiación de un relato de otro que nos va dejando cabos sueltos atándonos cortito Febrero es otra vez un bosquejo de versiones inconclusas escritas en cuadernos de contabilidad una pronta cara be de Gainsbourg esa nota precisa en el margen irrebatible sin tribunal de apelación escrita en Times 12 para desandarla ahora que arde todo menos Troya.






8 de febrero de 2012

| Interiorismo |




"Chief, do I have to come down and identify
the bodies I loved?"
Leonard Cohen, Cruel Baby

Disponer del espacio -laboratorio de formas-, 
ubicar esto aquí y aquí esto otro, combinar la humedad relativa con los molinos de viento,
el goteo con la tromba que quisimos, la (r)evolución con mi erre roulé,
la talla única de la vida con lo que se me quedó pequeño,
la escala Richter y la diástole en los huesos,
el pulso del cuentakilómetros con el desorden de los puntos cardinales;
entonces, oh,
airear, sacudir, barrer para dentro.
Recolocar el atrezzo de la memoria
como una forma más de mnemotecnia.


30 de enero de 2012

Órbitas


Cuando vuelva a acercarse por aquí yo tendré, haciendo cuentas y si lo cuento, setenta y cuatro años. Dicen que si llegara a colisionar con la Tierra causaría una gran destrucción, una devastación a escala global que nos salpicaría a todos, bancos y dolientes, de silicatos de magnesio y hierro. Se trata de un asteroide rozador -lo cual es incluso tierno-, llenito de cicatrices por el choque con sus semejantes. Hay quien defiende que los asteroides sean pedazos de un planeta destruido. Por ahora guarda las distancias, sólo está de paso y su aproximación, mañana, es parte del show espacial, que debe continuar. Instalándome por un momento en el infinitesimal margen de error de los astrónomos, me parecería poéticamente demoledor llegar a fin por el impacto de un cuerpo llamado Eros. Permítanme gastar prosopopeya.


25 de enero de 2012

Capítulos que pueden girarse hacia cualquier lado (*)


Las malas fotografías son un capítulo-lugar al que largarse,
una promesa en participio pasivo que admite interpretación activa, 
un trazo templado -claro está- sobre la marcha.



Foto: Buñuel & Deneuve. Bohemia Jazz Cafe, Granada'12
(*) prestado de Satie

19 de enero de 2012

Hagiografía

"(...) Y también es cierto que su Ley de Prensa de 1964 mejoró lo que había, pero no "posibilitó el despegue de una cultura mediática ajena a los dictados ideológicos de la época", como asegura el presidente del Gobierno y del PP. Cambió el "está prohibido decir eso" por el "usted verá lo que hace si dice eso" (...)".


Fraga explicado a los niños, por Xosé Manuel Pereiro

15 de enero de 2012

Entreguerras



Otra vez la cuesta de enero, tan cuesta arriba-cuesta abajo. S. y yo hablamos del frío del azul; pleno domingo y nosotras tomándole la temperatura al iris. Nos miramos a los ojos. My eyes are vague blue, like the sky, and change all the time; they are indiscriminate but fleeting, entirely specific and disloyal, so that no one trusts me. I am always looking away (*). El fondo de los días tiene un regusto confortable, en el dobladillo del lunes, del martes, de... recorro en tinta crónicas secretas de París, historias minúsculas y clandestinas, me codeo con gente de dudosa reputación, a la que la guerra o los demonios del mundo hicieron mutar, estoy deseando contártelo. En coordenadas difusas me muevo, de un injusto olvidado a un clásico underground. Tan con el alma encogida en la sinopsis, y ahora tan a gusto, tan pasando las hojas, tan palpándome, tan en la flor de la canalla. Hago mi fuerte en una realidad-ficción cosida a mano. Pienso en las vidas de Gresham y Jacques Yonnet, las suyas, las otras; éste último dijo una vez Gagne ta guerre! y tituló una novela. Yo robo aquí el título a la antología vital de un poeta que deja de escribir. Elegía hace más o menos un año la misma imagen y acabo de caer en la cuenta, sin embargo lo húmedo de la pluma; nuestro mundo interior es un pañuelo con muchos centrifugados encima. Pienso en Heidegger y las cabañas para pensar: Construir habitar pensar. Sí, hay lugares desde los que empezar a dirigirse al mundo, desde donde dejar de dirigirse al mundo. Vamos. Tengo un terrenito junto al mar, azul,  y voluntad para corromper cualquier ley de costas. Lejos. Destination of errant souls con numerus clausus. Come sit down. Have a brandy with us.

Cara B. Darkness.- Leonard Cohen

(*) Meditations in an emergency, Frank O'Hara. 
Imágenes de Mad Men.

11 de enero de 2012

VOSE


Aspetto che il mio cuore faccia 'boom' (*)

El silencio es una licencia del otro, se traduce hasta el absurdo.
Es carne de cañón con sordina. 
Vuelvo a la defensa a ultranza de su espacio,
reivindico el hueco del silencio, y ahora su grafía;
su no-lugar, su stock de palabras, su lost in translation,
el silencio es una suerte de buzón de voz con una clave de acceso.
El silencio es de quien queremos.
Por eso.




Le debo la imagen a Tomás, y los hermanos Coen.

4 de enero de 2012

Tríptico


No he descolgado el calendario viejo. Acabo de descubrirme mirando la página de noviembre-diciembre como si todavía tuviera ahí cosas por hacer. Cosas que no he hecho, por otro lado. Hay dos círculos rojos rodeando dos fechas, una hora concreta junto a uno de los treinta y un números, donde escribí chiquitito:  "dermatólogo". De pequeña pensaba que la dermatología era la ciencia que curaba las caricias y que cada ciudad era sólo una manera de llamar a los meses del año. Sigo en esas trece. No sé dónde apuntarme este enero. Ando en la antigua costumbre de replegarse en uno mismo y analizarse, en palabras de Svevo. Eso roba tiempo. Invierno y yo con el corazón del tiempo. Me quedo colgada una y otra vez de esa expresión: ¿fría o del tiempo? agua del tiempo, fruta del tiempo, furia del tiempo. Suena inocuo. Siempre me voy a los polos.
 *
Esta mañana he sentido envidia de un crío de unos seis años pensándose si echar la carta al buzón real en la oficina de Correos. Me identifiqué con la posible duda de la ranura, de habérsele quedado algo en el tintero, del gesto definitivo. He pedido cuentos. La semana pasada, estando aún en el calendario correcto, me enamoró una nena de cinco que estrenaba una cámara de fotos. "Qué chula" le dije, y ella desatendió su panorámica del mar, me miró como si llevara puestos ojos nuevos y dijo: "Es que me encanta". Miraba a un lado y a otro del horizonte como buscando corazonadas de su objetivo.
*
Recuerdo cuando el cuerpo era una fotografía en Braille que no delataba posiciones.


Cara A. With you in mind.- Marianne Faithfull
Cara B. Tell me a tale.- Michael Kiwanuka 

Desconozco el autor de la imagen, sorry.