15 de diciembre de 2011

Dramatis personae


Leo un cuento de Pilar Adón en Letras Libres y me dejo confundir con la tinta de una línea suya y la siguiente: "Con frecuencia me dedico a caminar como lo haría un poeta inglés de principios del diecinueve, pero sin pretensiones, sin nada que argumentar. Solo observando los cambios de escenario." Suena Le vent nous portera en la efeeme de guardia a las seis a.m, y pienso que la tiranía del gozo de Žižek se parece a la tiranía de la piel muerta. Tengo palabras detrás de la boca, libros en el buzón, ciertas prisas al portador volcadas en un cheque en blanco -esa referencia manoseada e impostora del 'cheque en blanco'-. Vuelvo a mis andadas por no saber cómo descontarme besos de la frente. Mido los versos que caben en el frío, y son tundras. Aboceto mi Guide for Love and Run Commandos con las musas mordiéndome la oreja. Estoy salvando el alma a golpe de puntera. Pienso en el Sherlock Holmes de Billy Wilder acudiendo a los narcóticos en los ataques agudos de aburrimiento o realidad. Entonces abandonarme, ocupar de nuevo la teoría y el infinitivo. Militar en el instante, cadera-cordillera, praxis; atravesar Siberia saltando de adstrato en sustrato, hablar sotto voce de una ingeniería genética del abecedario. Pedir la palabra, usar verbos incoactivos. Derramar caracteres y espaciar... ahora que parece urgente vivir por escrito.

3 comentarios:

condado dijo...

Y tanto...

Microalgo dijo...

Pero por escrito raramente se vive. No quiero decir que pocas veces, sino de manera rara. Si Usted me entiende, Señor Frodo.

Raposo dijo...

Me encantó el texto lo cual ya viene siendo habitual (y gratificante).