24 de agosto de 2011

[Paréntesis (LXXXV)... "Peor para el sentido; ¡el ritmo ante todo!"]


"(...) En el siglo pasado, por el contrario, el público,  juez exigente y refinado, ponía en lo más alto ese sentido artístico que está desapareciendo. Se apasionaba por una frase, por un verso, por un epíteto ingenioso o atrevido. Veinte líneas, una página, un retrato, un episodio, le bastaban para juzgar y clasificar a un escritor. Buscaba lo que hay debajo, lo que hay dentro de las palabras, penetraba en las razones secretas del autor, leía lentamente, sin saltarse nada, buscando, después de haber comprendido la frase, si no quedaba algo más que comprender. Porque entonces las mentes, preparadas concienzudamente para recibir sensaciones literarias, sufrían la influencia secreta de ese misterioso poder que infunde alma en las obras.
Cuando un hombre, por muy dotado que esté, sólo se preocupa por lo que está contando, cuando no se da cuenta de que el verdadero poder literario no está en un hecho, sino más bien en la manera de prepararlo, de presentarlo y de expresarlo, es que no tiene sentido del arte.
La profunda y deliciosa alegría que invade vuestro corazón ante determinadas páginas, ante determinadas frases, no proviene únicamente de lo que dicen; proviene de una compenetración absoluta entre la expresión y la idea, de una sensación de armonía, de belleza secreta que escapa generalmente al juicio de las masas."


Todo lo que quería decir sobre Gustave Flaubert
Guy de Maupassant
Periférica

5 comentarios:

HombreRevenido dijo...

¡Bravo por esos párrafos!

Anónimo dijo...

¡Voy a por él!

Microalgo dijo...

Y bueno, no se crea que tal cosa es sólo del pasado. Aún hay quien lo hace.

Kaplan dijo...

Nada en contra. Humildemente, é así como quero levar o meu blog.

Doinel dijo...

Me pliego a lo que diga Maupassant, y a lo que usted escribe, me adhiero, Mademoiselle.
Bisou