19 de diciembre de 2010

Por reponer las campanas averiadas a causa del continuo repicar a victoria

La tuerca viuda es la guinda del hágalo usted mismo. 
En el catastro esta nunca quiso ser la historia que se repite. 
Diseñamos la huida con margen de maniobra: first class en aviones o barquitos de papel. 
La dinamo, la fuga en tamaño natural.
Puestos a tragar palabras, que sean nuestras, corazón. 
Todo lo demás son las cuentas del Gran Capitán*.
Somos la poesía contra palacio.




* "Por picos, palas y azadones, cien millones de ducados... por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles, ciento cincuenta mil ducados... por guantes perfumados para que los soldados no oliesen el hedor de la batalla, doscientos millones de ducados... por reponer las campanas averiadas a causa del continuo repicar a victoria, ciento setenta mil ducados... y, finalmente, por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces del rey a quien he regalado un reino, cien millones de ducados..." (Gonzálo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán).

4 comentarios:

condado dijo...

Me gusta la tuerca viuda y lo de tragarse las palabras, pero contra palacio es un poco sobrao, no?... Es broma, páselo bien, aunque sea navidad.

Ra dijo...

;DD
Absolutamente.

Antonio dijo...

Una vez ganaste. No lo olvides, potinati ;DD

Eli G. dijo...

Oh my Dog! (han leído bien, no es tanta la diferencia).
Es impresionante cómo nos invita a cruzar puertas que guardan el sentido que cada uno queramos darle, a sabiendas de que el suyo tiene candado.

Esa cara Aimyusluquin es genial.