8 de agosto de 2010

Un puñado de nombres

Apostillar para mis adentros el artículo de Maruja Torres, y comulgar y digerir, en este u otro orden; querer, no muchas cosas; que me llueva encima del autodefinido y la playa se convierta en Covent Garden; paladear instantes que no quiero para nada y alguna llamada perdida; ver la cara de las señoras al acertar a leer el título del libro que tengo entre manos mientras las niñas juegan a hacer croquetas de arena; dejarme marcar en la piel caminos dulces de salitre que no llevan a ninguna Ítaca, por no decir a ningún lado; encontrarme a Shalom Auslander en El Semanal y decirle bajito y con devoción Dios es cruel; alcanzar mi IMC ideal y sentir de golpe un vacío existencial en mis carnes; musicar con Ben Harper la orilla y tararearlo como apósito waterproof; dejarse torear por las olas; zambullirme y nombrarte, como en un deseo infantil; echar de menos que las avionetas publicitarias hinchen de pelotas a los bañistas; imaginar el Shinny Happy People coreografiado por los domingueros y marcar el paso a ritmo de tinto de verano; hacer del domingo un metalink y ver el mundo, hoy, color gazpacho. Volavérunt. Cuando lleguemos al río cruzaremos ese puente.


23 comentarios:

Anónimo dijo...

Tommy Hilfiger? ;-)

Kaplan dijo...

Onte e hoxe, é certo, EP non tiña desperdicio e vde que ben o deu escolmado.

Ra dijo...

(Naf Naf)

Ra dijo...

Cierto, Sr. Kaplan. ¿Leyó a Vicent y El tiempo de los picatostes?

Miguel Ángel Maya dijo...

;-)

o

;-P

muak!

Carol Bret dijo...

Lo único que puede lamentar un prepucio es no ser más capullo...
;)

Mararía dijo...

Estoy de acuerdo con el comentario anterior! :)

Viendo este libro, no sé qué hacía yo ayer por la tarde tirada en la arena con La Mediación Familiar.

Observo que son unas felices vacaciones, al menos relajantes! Un saludo desde el norte.

Lucas dijo...

Bueno, iba a cometar algo referido al tema de la entrada, pero el pulso narrativo de la entrada misma me ha dejado perplejo. Ya ni sé lo que quiero comentar. Lo que puedo afirmar es que me da una envidia de locos cuando leo entradas como estas, tan... tan... Bueno, hay gente que sí sabe que hacer con las palabras, vos sabés que hacer con las palabras, con la morfología, con la sintáxis. No puedo ver la entrada, vos disculpame. Voy a intentar de nuevo.
Un abrazo.

El futuro bloguero dijo...

eNHORABUENA por el IMC, yo tengo aún pendiente esa asignatura, aunque en ello ando, con ensaladas y demás zarandajas.

Grande Ben Harper, y apetecible el libro. Sí, creo que podría ser cruel, si existiera.

Abrazo

A. Doinel dijo...

Más que de autodefinido, soy de crucigrama blanco.
Pero a lo que iba: sigue usted en una forma envidiable, Mademoiselle, la sigo "bajito y con devoción".
Bisou

Ra dijo...

Miguel Ángel: apañao'!

Ra dijo...

Eso me ha encantado, Srta. Bret :)

Ra dijo...

Me he puesto las gafas de turista, Mararía, y no hay quien me las quite ;)

Ra dijo...

Se agradece, Lucas, pero esta entrada es un atropello. Es el calor.

Ra dijo...

La verdad es que estoy por debajo, pero nada de enhorabuenas, Sr.Blo, puesto que no era un propósito y como diría el grande del Sr. Bosé me da tan igual o sí que igual me da no.

Una cosita: con lo bien que usted cocina esquivar cualquier exceso es un ultraje al paladar :)

Ra dijo...

Al crucigrama blanco me tienes que enseñar, mi Monsieur... nunca me sale.

Antonio dijo...

No diré nada del texto, poque tiene una simbología, metamorfosis y maestría expositiva que aún se me escapan. Lo que sí me encanta es la imagne. Ese libro que entre sus rodillas parece estar diciendo: "Cómeme". No sabe dónde se mete.
Feliz noche :)

Antonio dijo...

Y musicalidad. Parece una pequeña obertura.
BSO para esta noche.

Ra dijo...

Guau :)

nancicomansi dijo...

Que mala leche tan buena gasta la Maruja!!!
me encanta. Y tu entrada.Chapeau!

EL libro...que gracia...hoy mismo me ha llamado la atención desde una estantería del FNAC.Y es que llamativo es un rato...

BEsos!!!

Ra dijo...

Celebro tu vuelta, Nanci :)

zeltia dijo...

las señoras pensamos una cara y decimos otra y ponemos y otra y guardamos otra... y tenemos más caras que un cubo (de arena de playa con la que las niñas hacen croquetas)

Blumm dijo...

¿Un prepucio lamentándose con esas vistas?
¡Pardiez!

PD: Juraría haber comentado esta entrada ya, antes, primero. De hecho recuerdo la palabra que surgió para que me aprobases el comentario: buenángulo. Qué cosas...