16 de agosto de 2010

[Paréntesis (LXXIV)... Nuestro sello]







«Cuando recibes una carta mía, yo ya estoy en otro sitio. Cuando soy yo el que lee tu carta, me encuentro inmerso, en realidad, en un momento tuyo que ya pasó. Me encuentro contigo en un tiempo en el que tú ya no estás. Resulta así que cada uno de nosotros le es fiel a los momentos abandonados del otro».

Tú serás mi cuchillo
David Grossman

12 comentarios:

Antonio dijo...

Para entender el pensamiento de Jung es preciso definir el término de "numinoso".

Novecento dijo...

Apuntado-

Blue dijo...

¡Vaya! Dos naves que no acoplan.
El tiempo lo fastidia todo.

:)

Antonio dijo...

San seacabó.)

Anónimo dijo...

ACordémonos del barón rampante, esa escena en la que

Jordi dijo...

ai ragazza della valiggia!

condado dijo...

En absoluto de acuerdo si lo piensa bien, o no?

A. Doinel dijo...

"Los momentos abandonados del otro" son como la muda de la serpiente... Bueno, en mi cabeza suena así.
Mademoiselle ¿qué número es el LIIIV?
Besazos

Ra dijo...

Pues le echaba de menos, Condado.



Buffff, Doinel, pues ni me dí cuenta... sobreescribí y sobreescribí, le dí a publicar y me quedé tan ancha ultrajando la numeración romana... Que me devuelvan a la escuela!;DDD Gracias por la observación.

Pi dijo...

Amen.

luna lunera dijo...

Para mí es detener el tiempo; ese tiempo (el de la carta) se quedó ahí para siempre.

Espero que a tí el tiempo te sea fiel.
Un beso.

El futuro bloguero dijo...

Ese descompás (si me permite el palabro) entre el tiempo de uno y de otro, es lo mismo que la distancia entre Ra y Bló.

Tú comes las recetas que ya no están en el plato y yo degusto tus selecciones musicales y literarias, y cuando tengo suerte, tu ingenio con tus propias palabras.

Pero así sueño que tenemos esa fidelidad cómplice que me entretiene y alegra.

Y si Grossman dice que tú serás mi cuchillo, yo seré tu tenedor.

Hale!