4 de junio de 2010

Motu proprio

Cada vez más íntimamente convencida de que al amante, como a la sandía en temporada, hay que comerle ad hoc el corazón.



Ilustración: Jack Vettriano

10 comentarios:

El futuro bloguero dijo...

Los amantes deberían ser pues a cala y a prueba...

HombreRevenido dijo...

Y escupir las pepitas después.

Kaplan dijo...

Tiña eu un profesor de filosofía que era cura e tamén do Opus, e habilmente sempre nos dicía que os ecoloxistas son coma as sandías: verdes por fóra e vermellos por dentro.
A súa alusión, Ra, á cucurbitáceas fíxome lembrar a cita, que ten pouco que ver co que aquí se trataba. Desculpas.

Ra dijo...

Sr. Reve... esa mismita frase era la que pensé poner/o no poner, that's the question para cerrar el minipost ;)

Ra dijo...

Sr. Kaplan... a estas alturas debe usted saber que a esta desordenada casa de se viene a decir lo que bien se acierte a decir ;D

Ra dijo...

A prueba son, Sr. Blo... ;D

Fiebre dijo...

Amén Jesús.

(Lo de escupir las pepitas me ha superao...)
¡Qué manera de decir lo que siento y jamás hubiese sabido expresar!

Bassoyeno dijo...

¿Sólo el corazón?
Qué mujer más malvada.
Todo, hija, todo.
Besos...

luna lunera dijo...

El corazón del amante(si es que lo tiene) debería ser como la cáscara de sandía; lo que dejamos al lado mientras disfrutamos de lo demás.

Iñakki dijo...

Los amantes etéreos comparten un ideal que en el fondo es el mismo corazón de la fruta dejando de lado la superficialidad de la cáscara o la piel, que es algo más para los amantes materialistas.