6 de abril de 2010

No todos los días el mundo se ordena en un poema*

El martes es esa etapa de negociación de la semana, una continuidad sin sobresaltos, un valga la redundancia, un paso de cebra, un todavía. Los martes el periódico habla del tiempo sin alarmismos, la falda de tubo de la cajera del super no repta sobre sí porque sigue el patrón hilado del martes, el hogar del jubilado destila el tac, tac de fichas de dominó con cadencia pensionista, la primavera se despierta sin espasmos, el sol se gana la vida sin ánimo de lucro,  la rutina dispara sin segundas, la policía hace la vista gorda, el lavoro tira la piedra sin esconder la mano; las baldosas suenan a Gibson acústica, a metrónomo, a la sintonización del dial, a etcétera, a guarde su turno; las horas saben a Esidrex, a neblina buena, al pero no te olvides de Haití de Forges en la esquina de la viñeta de los martes.
Lo bueno de los martes es que se van con cualquiera.


* El título es una cita de Wallace Stevens

6 comentarios:

HombreRevenido dijo...

Ya no me acordaba de lo que me gustan los martes.

Sobre todo yo, que ni a punto de pistola pienso casarme ni embarcarme,

El Anónimo dijo...

Ahora que lo dices...

Anónimo dijo...

Il genio è un uomo capace di dire cose profonde in modo semplice..-Buk

El futuro bloguero dijo...

Tell me why, I do like Tuesdays... que diría Geldolf

luna lunera dijo...

A tí hasta el ritmo a cámara lenta de los martes te sienta bien.
Tú en un poema serías capáz de ordenar cualquier cosa.

Un beso.

Y que la primavera nos cambie los aires.

Eli dijo...

Mmmm qué bien suenan los martes con las seis cuerdas de la acústica... y aderezados con el I don't like mondays saben a un agridulce que no amarga.

B-sines