28 de febrero de 2010

Idea instrumental de identidad, ni con esas

"(...) Después vendrían los grandes hitos del camino autonómico: las manifestaciones del 4 de diciembre de 1977, con un millón de andaluces reclamando la autonomía, la constitución de la Junta Preautonómica del 27 de mayo de 1978, el Pacto de Antequera del 4 de diciembre de 1978, etcétera. Un camino que desembocó en el referéndum del 28 de febrero de 1980, en el que unos cuatro millones y medio de andaluces debieron responder a una extraña pregunta, donde no se mencionaba para nada la palabra Andalucía: "¿Da usted su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista en el artículo ciento cincuenta y uno de la Constitución a efectos de su tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?". Y 2.472.287 dijeron sí, el 55,8% del total del censo andaluz (...)".
Agustín Ruiz Robledo es catedrático de Derecho Constitucional de Granada.

No llueve, pero parece que llueve; dice el refrán que febrero es un mes embustero. Todos los febreros los zanjo con un calorcito en el corazón, aunque nunca soy quién de plasmarlo, por eso busco entre las hojas de la prensa algún pedazo de Justo Navarro o de Gª Montero, alguna viñeta de Idígoras y Pachi, algún instante amateur que fotografiar por la calle... lo que sea -que no sea sólo identidad confusa, competencias sanitarias, políticas de igualdad, segundas modernizaciones (o modernizaciones con segundas), relevos o puntos de Metroscopia-, que le haga justicia al 28-F. Busco para plantarlo aquí y quedarme tan ancha. No tengo foto, ni viñeta, y tengo a la Banda Municipal tocando de fondo el Himno de España en la plaza pero, oh, milagro,  leo a Agustín Ruiz Robledo en el Extra Día de Andalucía de El País, que titula su artículo El día de la esperanza, y que antes de sentar cátedra preguntaba impresiones que no venían en los apuntes, enlazando una cuestión con otra hasta llevarte a tu propia conclusión, que no aceptaba un no sé gratuito por respuesta, y que concluida la clase, cogía su bici para irse con su música a otra parte. Y que ha avivado en mí las ascuas de la identidad, no porque fuera poca, sino porque uno no vive continuamente exaltado e hiperbólico, por más que sea andaluz, y cualquier día es bueno para que alguien escriba sobre cómo se hizo camino al andar. Ahora sí, Ole.

Sería un placer enlazarles su artículo (que no es que sea nada del otro mundo, es sólo Historia), pero o no lo sé encontrar o no aparece en la edición digital. Supongo que porque hay cosas más importantes.

Re-Edit: "El día de la esperanza", en La Hora de Todos
(cortesía del Profesor R. Robledo)

5 comentarios:

Anónimo dijo...

feliz dia ra

condado dijo...

Pues Ole. Yo le contaré en abril de qué color se viste su tierra y si me gusta mucho o más que mucho, voy a dejar que el aire de inclinada caligrafía inglesa que
hace vibrar los cables y se instala en los setos pase también de largo, con este invierno, después ya veremos...

Novecento dijo...

Para sorprenderte a ti hay que ser bueno pero bueno Blue

zeltia dijo...

es verdad que uno no puede vivir continuamente exaltado,
ni continuamente enamorado,
ni continuamente objetivo,
ni nada continuamente, salvo respirar.

"patria" es una palabra que temo.
casi llegué a odiarla, porque es una palabra que sirve para manipular, como religión.
yo la cambié por "terra" y es un concepto tan vago, tan íntimo y tan difuso incluso para mí, que tampoco suelo utilizarlo, pero se refiere a lo que forma parte de mi propia identidad.
y creo que te entiendo.
así que, Andalucía sólo hay una, la de cada andaluz (supongo)

Eli dijo...

:D