27 de febrero de 2010

Ejemplos de horror al vacío

 
 "Un día de gran temporal Pablo Neruda desde una ventana de Isla Negra, su casa en la costa, cerca de Santiago de Chile, vio un tablón, resto de un naufragio, que era batido furiosamente por el oleaje. Con voz imperativa Neruda le dijo a su mujer: "Matilde, el océano le trae la mesa al poeta. Vete por ella". Matilde se echó vestida al agua y luchó contra un océano encrespado para complacer a su marido con grave riesgo de morir ahogada. Esa madera de barco se halla montada en un rincón de Isla Negra y en esa mesa el poeta, sin duda, habrá escrito algunos versos insignes. Forma parte del montón de objetos que Neruda fue coleccionando en sus viajes por todo el mundo, caracolas, mascarones de proa, botellas de colores, mariposas, diablos, máscaras, espuelas, conchas marinas. Este acopio compulsivo, ejemplo de horror al vacío, produce cierto desasosiego al deambular por los espacios de esa casa. Uno no sabe dónde poner los pies para no cargarte un cacharro.
En la entrada hay otra mesa en cuyo centro confluyen las miradas de cuatro mascarones colgados en cada ángulo de la sala. Cuando necesitaba inspiración, Neruda solía colocar el cuaderno abierto en ese punto donde se concentraba la energía de las miradas de los cuatro mascarones, que habían navegado por todos mares y comenzaba a escribir un poema (...)".

Manuel Vicent, sobre Pablo Neruda.



13 comentarios:

Ra dijo...

frente al oleaje del océano que siempre trae para los poetas un madero de naufragio.

... De esperas y tormentas perfectas.

condado dijo...

Si, hasta ahí bien, pero el engreído ese de Vicent (del que me gustó mucho un libro de cocina de arroces) azota a Neruda (que ya no puede responderle) desde una publicación de correspondencia con una amada... O es idiota, que no creo, o no se enamoró nunca, que puede ser, o intenta que se hable de él, que es lo que me parece... Exposición preciosa sobre las conchas de Neruda vi en Madrid (aunque no sé si las cogía él o sus amantes, eso pregúnteselo a Vicent)...

Ra dijo...

Pues no sé, Condado... a mí Vicent me gusta más bien nada. Aunque a veces me convence echándole flores a otros artistas. Sólo me quedo con los cuatro mascarones de proa y el cuaderno abierto... ya sabe usted que una tiene sus querencias.

Ya que estamos, tampoco me gusta la idea (ni verídica ni fantaseada) de Matilde jugándose el pellejo por la profética inspiración del señor del blazer y la gorra de marino... por muy poeta que seas, mójate tú, Pablito ;D

condado dijo...

Claro, pero si estaban solos quien le contó a Vincent la escenita playera?

Ra dijo...

;D

zeltia dijo...

mientras suena davis, también yo me imagino al madurito neruda, cascadito ya, conminándole a matilda a jugarse la vida por un objeto más para su colección.
daría igual si fuese o no cierta la anécdota. encuadra a la perfección con esa mujer siguiéndole durante años, escondida, a la espera de sus ratos robados, alimentándose de esas cartas de amor ridículas,
([Todas las cartas de amor son
Ridículas.
No serían cartas de amor si no fueran
Ridículas.] y quien soy yo para desmentir a Pessoa, a mí me encantan las cartas ridículas, si ya me gusta escribirlas, imagínate recibirlas!)

any way dejar comentarios en mi blog es un coñazo, mil protocolos, lo sé. se agradece el esfuerzo
;-)

Sun Iou Miou dijo...

Eu ía falar de que me gustaría ter unha casa en que nada houbese, só paredes núas, ter os recordos todos afuñaditos na alma ou cousa, para me poder desprender dos lugares sen deixar a pel polas esquinas.

Pero despois do anterior comentario, sen que ninguén me chame a iso, protesto: as cartas de amor non son todas ridículas, todas non.

Kaplan dijo...

Por ser vos quien sois, Pablo Neruda, pero la historia hiede un poco: esa orden del poeta parece la orden del cazador al sabueso, la pobre Matilde una triste mujer sin carácter (suerte que no estaban al borde de un precipicio o delante de un banco), y las colecciones parecen hablar de un Diógenes de libro.

Chousa da Alcandra dijo...

Xúntome, no dicir, co Sr. Kaplan.
E mira que me amola non ter criterio propio...

Anay dijo...

Me gustaría encontrar una mesa del océano que me hiciera poeta.
Banda sonora sonando, ole por los maestros.

Ra dijo...

A tenor del tonito imperativo para con Matilde, por mí nos habríamos quedado sin los Versos del Capitán y sin canción desesperada ;D

HombreRevenido dijo...

El que quiera tablas de naufragio que se moje el culo.

zeltia dijo...

sun lou miou
:-)
non sei se pessoa deixou argumentos con que defender a afirmación dos seus versos
pero dende logo as que eu escribo sí
:-)
e as que recibín, no momento non, pero ó pasar dos anos, vólvelas ler e depende de quen o escribise no pasado póde dar risa, ou pode dar ternura, coma o debuxo dun neno