29 de enero de 2010

Duros a cuatro pesetas

Las preguntas qué, cómo y para quién
topan respuesta mediante tres palabras aleatoria y convenientemente 
distribuidas en mayor o menor grado de exotismo: 
el mercado, la autoridad o la costumbre.

Pensamiento peregrino inducido del día.


Imagen: McShuibhne

10 comentarios:

Novecento dijo...

Creyendo yo que era más complicado y más esperanzador

eva al desnudo dijo...

Querida, no logro entenderlo, me he distraido pensando en lo caro que es mi dentista...(¿o no?)

Bonita.

Sun Iou Miou dijo...

Y yo me pregunto: su boca de usted o de él/ella/ellos/ellas? No es detalle baladí, además del cómo, evidentemente.

Kaplan dijo...

Referente a la foto: Si el dentista en cuestión aún no sabe que ya no funcionan las pesetas, habrá que suponer que sus métodos están anticuados. O no?

Fernando dijo...

Son como los tres vasitos de los trileros. El cuerpo es mas rápido que el alma; por eso engañan.
Peregrina ;D

Carol Bret dijo...

Y digo yo, ¿los pensamientos peregrinos se ganarán también el perdón divino?
A lo mejor había que abrir una puerta santa metafísica sólo para pensamientos...
Mmmm... voy a imaginármelo un rato ;)

Biquiños.

Kraichek dijo...

arreglemonos todos la boca!

condado dijo...

Hace poco aprendí que las clínicas anticuadas son carííísimas...

Ra dijo...

(Cuando menos tendrían que ganarse una vieira, Srta.Bret ;D )

DaviD dijo...

Después de ver una suculenta oferta en un mercadillo segoviano:"Por la compra de 3 bragas regalamos 1 libro",entiendo perfectamente su reflexión de peatona atribulada.
Besos por duplicado con acuse de recibo.