28 de febrero de 2009

Aunque diga Blas Infante

La música es una de las pocas cosas que me tomo a pecho, por eso me gusta oír el himno desde el patio interior del Consistorio, bajo una claraboya golpeada por la monotonía de lluvia de Machado, observando en mi silencio -y con el ser en un puño o en un interrogante-, la cara circunstancial de cada uno de los miembros de la corporación (los peces gordos y los "menúos", que alguien dice). Mirarlo desde arriba te permite seguir el tum tum del tambor, el redoble, la emoción contenida, la que escupe la pausa de los platillos, la indiferencia, sin embargo, del oír llover. La batuta del director de la banda municipal es la varita mágica que me deja en el palco de la escena, fuera, como si de verdad hoy nos hubiésemos levantado sonoros como unas castañuelas, buscando en la sombra las hechuras, dejando correr la brisa dulzona del tiempo, el terral, el soplo hondo del buen agüero. Y creo que veo esas caras, a través de mis ojos empañados buscando disimulo, portando la sed de ventura en un botijo, rasgando el cante que brota de algún pecho, contando las miserias en frases de chirigota, por medir las ganas en tientos... jugando a bandoleros. Y sería 28 de Febrero.

"Es fuego con nieve/
el andaluz"
Luis Cernuda

Foto: Lugares comunes en un cole con nombre de escritora
Málaga, Febrero' 09

23 de febrero de 2009

23-F



En este ejército de jerarquía literal-(y litoral)-mente horizontal
sólo El Viento está al mando.
Foto: Horizonte
Rincón City Beach, Feb' 09

20 de febrero de 2009

Murphy de calle


A lo mejor abres el periódico -la página no importa-, y te topas con ese toque de distinción que tiene Aznar para hacer amigos, ilustrado por una foto suya con Václav Klaus en un planeta azul; tal vez te des de bruces con cualquier tipo de cacería que te lleva, al menos, a cuatro o cinco interrogantes evolutivos, o con Edurne Uriarte, que te trae a la memoria aquella primera vez en la facultad, en que acudiste a una charla porque aún creías (de la tercera acepción de creer) que era una gran politóloga. A lo mejor se te marca una sonrisa con un artículo de Escolar antes de que se te derrame el café con leche, o cruzas los dedos para que, llegar a la vejez y que puedan plantarte en arenas electoralistas cuando tú creías que ibas a Portugal, no te acojone.
A lo mejor es un decir. Quién sabe, cabe la posibilidad de soltar al aire 300 globos cargados de deseos en un colegio llamado Ángel Ganivet, y que uno de ellos cruce los Pirineos hasta el jardín de una señora de Seix. O puedes decidir contribuir a que el planeta sea un poco menos azul de lo que otros dicen, esperar el bus en lugar de arrancar el auto y encontrarte, que en el puerto, la partenair de Gulliver aguarda la primavera como si nada, tumbada sobre el trazo discontínuo del horizonte.


Foto: Mujer gigante
Málaga, Febrero' 09

17 de febrero de 2009

[Paréntesis (XLVI)]... Espectáculo

"(...)El erotismo ha desaparecido, al mismo tiempo que la crítica y la alta cultura. ¿Por qué? Porque el erotismo, que convierte el acto sexual en obra de arte, en un ritual al que la literatura, las artes plásticas, la música y una refinada sensibilidad impregnan de imágenes de elevado virtuosismo estético, es incompatible, la negación misma de ese sexo fácil, expeditivo y promiscuo en el que paradójicamente ha desembocado la libertad conquistada por las nuevas generaciones. El erotismo existe como contrapartida o desacato a la norma, implica una actitud de desafío a las costumbres entronizadas y, por lo mismo, implica secreto y clandestinidad. Sacado a la luz pública, vulgarizado, se banaliza y eclipsa, no produce esa desanimalización y humanización espiritual y artística del quehacer sexual que permitió antaño. Produce pornografía, esa forma de abaratamiento procaz y canalla de ese erotismo que irrigó, en el pasado, una corriente riquísima de obras en la literatura y las artes plásticas, que, inspiradas en las fantasías más atrevidas del deseo sexual, producían memorables creaciones estéticas, desafiaban el statu quo político y moral, combatían por el derecho de los seres humanos al placer, y dignificaban un instinto animal transformándolo en quehacer creativo, en obra de arte.(...)"
Mario Vargas Llosa
"La civilización del espectáculo" en Letras Libres

15 de febrero de 2009

Por respirar

Hay dias de andares tontos y despistados abordajes por avante, de mariposas en la memoria y cosquillas en el estómago, de silbido en la cabeza y carrete de 8 milímetros. Hay días en que el viento se anuda a la cintura, y hacemos de la coraza una escafandra, y buceamos en nosotros con el único fin de respirar. Hay dias de sonrisa incombustible sin motivo singular, de rodeos y bucles y paso de tortuga, de contar los pétalos sin arrancarlos, de exit y aviones de papel. Esos días lentos como espigones que se encharcan dejando que el rumbo nos empape.
Anne, respira hondo.
Foto: Espigón y domingo
Málaga, Febrero'09

11 de febrero de 2009

[Paréntesis (XLV)]... De techos

"Uno no empieza por tener algo de lo que escribir y entonces escribe sobre ello. Es el proceso de escribir propiamente dicho el que permite al autor descubrir lo que quiere decir. En ocasiones lo que quiere decir es que el silencio que viene del techo es un silencio diferente, no un silencio ahogado, no el silencio de lo vacío, sino el silencio de lo que está lleno, por no decir repleto."
o
E. Vila-Matas
Dietario voluble
o
[Re-edit para el Sr. Blo, musicada:

7 de febrero de 2009

En boca cerrada

Cómo contarte... yo tengo una boca que no escondo, pero reservo por celosa intimidad. No es la que me pongo para trabajar, ni para hablarle a un niño, ni para decir gracias a la cajera del super. Me la cambio por las noches y en los silencios, porque es tan sencilla de ajustar como las dentaduras de vampiro que venden en los puestos de carnaval. No es la que utilizo para contarle al médico cuantas veces estornudo, ni para masticar el ritmo poco hecho del día a día, aunque confieso que sí, a veces la empleo para pedir el periódico, o para no dejar nunca de asombrarme. Tampoco es la que llevo en las noches de boda o en amores profilácticos, ni en los besos de cascarilla*, ni en promesas con letra pequeña que en ocasiones me saco de la manga. Esa otra boca es la que te piensa, por tanto es la que te dice. Es la que se moja los labios y recicla palabras cuando la tuya pronuncia y titubea, y quizá sea esa que no dice nada y se roba a sí misma una sonrisa furtiva al pillarse in fraganti en la entrega.

2 de febrero de 2009

Las ruinas












Se van rompiendo cosas
(...) cosas inútiles
que nadie rompe
pero se rompieron.
Pablo Neruda



Las ruinas son cremaciones de pasos y caminos. Son despojos; desahucios donde todo culpable es un presunto inocente y toda inocencia llama a la culpabilidad, porque las ruinas son aquello que se nos va escapando de las manos y la boca hasta dejar de venir a cuento.
Las ruinas se inventaron para volver sobre nuestros pasos cuando el presente se nos queda pequeño, por eso entre sus muchos reproches y medallas, adquieren una solera cruel y despoblada, como de barrica, un sabor de boca tolerable, porque con el tiempo las ruinas nos valen la pena.
Las ruinas se nos cuelan por las grietas del alma, como raíces que se apoderan, o que nos sostienen, para salvar ese algo de la quema de la memoria en el minuto último. El remanente en la libreta de un contable, los créditos al dejar atrás la butaca, la página que (no) se pasa sin agotarlo todo.
Decía Federico que uno de los encantos de las ruinas son los ecos. Oírlos o no, es otra historia.


Fotograma: La Notte, de Antonioni.