28 de enero de 2009

Etiología

Hoy corro una maratón de retóricas porque me han mandado reposo; no me privo de casi nada porque hay cosas que no me puedo permitir; mis estados carenciales son puros overbookings y mi diagnóstico de urgencia es vértigo periférico quizá porque siempre quise titular un libro así. Mis debilidades y mis déficits son el ingrediente que combinar con magdalenas de Proust, o de Vicks, en una Costa del Sol donde sólo chispea, el frío húmedo lleva esmalte de salitre, no nieva, ni medio llueve, la niebla no se estudia y las tormentas son de juguete.

Proust, en cuello, pecho y espalda.
Foto. La magdalena

26 de enero de 2009

El tiempo

En Granada, a Novecento y a mí nos caen copos tímidos de nieve sobre los pensamientos, mascando respuestas a si lo de "suerte para quien la merezca" no es una macabra contradicción de tres pares de... copitos.

25 de enero de 2009

Carpaccio





Enséñame una flor
que haya nacido
del esfuerzo de seguirte.
(E.Santos Discépolo)



Él pregunta si les cree juntos dentro de diez años. Ella respira hondo, no le gusta la manera de formularlo, dice No. Y aunque sabe hacer una disculpa de una negativa cruda, se paraliza en una de esas secuencias a cámara lenta en las que estadística y clarividencia parecen flotar en el aire para ser cazadas al vuelo en plena escenografía de una peli mala de sobremesa y, ve ahí, que acabará sola. Por opción, por equilibrio o por justicia atea y divina, tanto da. Pero en una chaise-longue que ni Le Corbusier.

Cara A. Dí que sí.- Nancys Rubias

Cara B. Amore che vieni, amore che vai.- Fabrizio De André

22 de enero de 2009

Éxodo


Darle un respiro al corazón y declararlo desierto, o tablón de anuncios.
Alojar cualquier afecto en otro órgano; sin prejuicios, arriesgue: en los riñones por ejemplo... ya se apañarán los poetas. Si elige usted esta opción no olvide drenar.
Colgar allí arriba un cartel que diga: "Se busca corazonada, a convenir".
Ahora ya puede preguntarse qué le duele.

o

El peluche, de I heart guts!


17 de enero de 2009

Turistas y prosódicos

Porque el acento nos permite mirar, si nos place, con la lente del extranjero, yo me he quedado a veces prendida de algún acento. Es más, he vuelto a preguntar cuando no entendía a la primera, hasta hacer un poco mío el pulso de las palabras; he degustado redundantemente el deje de lo diverso procurando no dejar nada en el plato, y he escrito postales desde otros puertos no sólo con distinto matasellos, sino con otro tono también. Un tono que se me ha ido, o no, con los días. Porque yo creo que el acento, señores, es también nuestra caligrafía.
o
(como presente a mi Mamma, que cumple años con acento del norte).
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14 de enero de 2009

Animus ocupandi

Preguntaste quién es ese que traza las fronteras. En los mapas, en los muros, en los anhelos que no ven la luz. Quién era quién y capaz de distinguir el espacio para ponerle un marco que limite las acciones y los afectos. Porque, hay límites a todas luces descabellados, y límites arrogantes, y límites que aprisionan, invaden y destruyen, límites incluso en lo que no se palpa. También los hay inofensivos, aunque escuezan, y cotidianos, y permisivos, hay límites en el carro del supermercado, y en las rimas asonantes, y en una maleta... uno que dice hasta aquí.
Buscabas ayer un chivo expiatorio preguntando quién lleva a cabo todo esto, la mera ejecución técnica en el territorio de esos confines fijados previamente; yo me pregunté quién era el "previo" que los fijaba. Y si los límites están sólo porque alguien se cuadra ante ellos.



Morning Sun, por Hopper.

9 de enero de 2009

[Paréntesis (XLIV)]... Millás, again

"El parque estaba a rebosar de muñecas y muñecos traídos por los Reyes Magos. Abundaban los muñecos enfermeros y las muñecas princesas; los primeros ponían inyecciones y las segundas daban órdenes a la servidumbre. Pero había también muñecos fontaneros y muñecos soldados y muñecos jueces (quizá con la toga manchada de semen de violador). Sólo la Nancy y su marido, Kent, tienen 20 o 30 disfraces de otras tantas profesiones. Podría parecer que, si algo sobra a los niños, son peleles de adulto con los que ensayar el futuro, pero me sorprendió no encontrar ningún muñeco escritor para que jugaran a escribir el Quijote, por poner un ejemplo. Ignoro cómo se juega a escribir el Quijote, pero que lo invente alguien, ¿no? Me han traído los Reyes un muñeco Baudelaire para que juegue a escribir Las flores del mal. Pues a mi hermano y a mí nos han traído un Dostoievski para que juguemos a escribir Crimen y castigo. A mi primo, en cambio, le han regalado un Leopoldo María Panero que recita poemas malditos si le tiras de una cuerda que tiene en la espalda.
Tampoco escuché a ningún niño decir que le habían traído un director general de Tráfico, un subsecretario de Hacienda o un ministro de Cultura, ni siquiera un diputado o un senador. Por supuesto, ni un solo lehendakari o alcalde. No digo que no sea útil aprender a poner inyecciones o recetar antitérmicos a los siete años, pero tampoco estaría mal que los entrenáramos desde la infancia en la construcción del Estado (¿qué sería de la banca, por ejemplo, sin el Estado?). En cuanto a los bebés de látex capaces de hacer pis (tal vez caca) y vomitar, los había a cientos, como si ya no se esperara otra cosa de los hijos. En fin, que lo que vi en el parque la mañana de Reyes me pareció parcial como representación del mundo, pero extraordinario como espectáculo trágico."


7 de enero de 2009

Fotograma


El tedio resuelve estrategias
cuando vas a aparecer.
Matar el tiempo sería un sacrilegio.

(esta es un regalo)
Fotograma: Le Mépris.- J.L.Godard

2 de enero de 2009

[Paréntesis (XLIII)]... Noticias de una mujer cualquiera

"¿Qué haré con este corazón?/ ¿Derribarlo a mentiras?/ ¿Ahogarlo con palabras?/ ¿Tirárselo a los perros?/ ¿Serrucharle un peldaño?/ ¿Olvidarlo en un taxi?/ ¿Reducirlo a ceniza?/ ¿Arrojarle las piedras más negras de la noche?/ ¿Qué haré con este corazón desordenado y triste,/ que no responde a nada ni recuerda su nombre/ desde aquella emboscada entre tus pechos?"


Jorge Boccanera
Noticias de una mujer, XIV