6 de julio de 2009

[Paréntesis (LVI)]... Elegirse

"(...) Me pregunté por qué alguien, en lugar de vivir, se dedica a (tengo que decirlo: es lo mío) a escribir novelas. Y, finalmente, me pregunté por qué alguien cree que debe hacerlo. Una cita de Julio Cortázar me vino a la cabeza, sin cesar, a partir de la toma 33. Dice: 'El genio es elegirse genial y acertar'. Aunque Cortázar pone en cursiva el último verbo, a mí me apasionaba el otro, elegir. Por un lado deja en evidencia esa lamentable máscara de accidentalidad con que casi todos los artistas disfrazan su trayectoria, dando a entender que llegaron a la cima porque se equivocaron de teleférico, que ellos iban a comprar el pan y, sin saber cómo, salieron con el colín del Nobel calentito bajo el brazo. Por otro, sugiere en última instancia la cercanía entre arte y locura, porque nadie puede elegirse nada en absoluto, ni hombre, ni portugués ni buena persona. Uno es todas esas cosas a su pesar, y la obcecación en tener talento, al carecer de pruebas anteriores a la obra (uno, vesánicamente, se elige talentoso siempre antes, y luego lo prueba), le recluye de inmediato junto a los replicantes de Napoleón, Julio César y Hitler. De esta manera, pensaba, el talento consiste en creer que tienes talento y después hacerle creer a los demás que lo tienes, hasta el punto de que quizá, cuando has conseguido esto último, empiezas a creerte de verdad que lo tienes, porque el hazmerreír de la lógica en este asunto es que nadie es capaz de tasar algo que, necesariamente, tiene que estar por encima de uno mismo, el genio, y que depender del juicio de los demás para saber lo que vales es tan absurdo como depender del propio juicio. Así, todo es un vaivén ilusorio entre lo que eres, lo que pretendes, lo que los demás opinan y lo que nadie sabe. Y más cuando el adjetivo 'genial' está tan devaluado que cualquiera se siente en condiciones de decirle a otra persona que algo que ha hecho (y no necesariamente una obra artística: incluso el nudo de su corbata) es genial. Porque ¿quién está capacitado para reconocer el talento? ¿Quién tiene ese medidor iridiado en los desvanes de su mente? ¿Nabokov, que afirma que Faulkner es una nulidad? ¿Yo, que sé que soy una nulidad? ¿Carlos, que sabía aquella noche que era un genio? No, pensé con ánimo de enmienda, el genio no es elegirse genial y acertar; el genio es elegirse genial y posar. (...)".

Alberto Olmos
El talento de los demás

9 comentarios:

El periquito de Flaubert dijo...

Suculento blog ¡me encanta!

Mr Tichborne dijo...

Nabokov dixo iso???
Lolita é un coñazo. Eu teño ese medidor iridiado no fondo nun cesto. Se non nos poñemos dacordo no estándar dun pene, co que abonda unha cinta métrica, como carallo imos medir xenios e cousas de improbada existencia.
Desculpe a grosería, debe ser o iridio.
Saúdos.
Faulkner rocks.

luna lunera dijo...

Esto de los genios tiene tela.
Supongo que para ser un genio, en el fondo hay que creerselo, si no consideras que vales para algo o que no se te dá demasiado mal algo no te empeñarías en hacerlo.
Aunque también hay genios que no saben que lo son...
Creo que esto es demasiado para una tarde de Julio.
Desde luego, como ya te dije antes sabes como ´agitate my mind´.
Besos.

Blumm dijo...

Si Nabokov afirmaba eso llevaba razón.
El talento de los demás es algo que a mí no me vale para nada. Pero claro, yo soy un fantasma y ¡contado!

Saludos.

PD: La novela es muy buena, como casi todo lo de Olmos.

condado dijo...

A mí lo del vaivén ilusorio me ha dejado a "habanear" y eso si que aseguro que es genial

Microalgo dijo...

Antológico, el artículo.

HombreRevenido dijo...

Interesantísimo el texto.

Los genios nos reconocemos en los espejos.
Posiblemente esté dispuesto a aceptar a otro genio que no sea yo mismo. A no ser que esté moribundo, entonces intentaré robarle su útima idea.

Raposo dijo...

Por alguna ¿extraña? asociación de ideas recordé ahora una frase de Cela: "Ni me creo en posesión de la verdad ni me supongo sabio pero me llena de orgullo el saberme inmerso, de hoz a coz, en la duda, que no es mal sino muy honesto camino".

Novecento dijo...

Con menos de un metro de platino iridiado me vale para poner la mano en el fuego por tu talento....


Me moló Tatami