12 de abril de 2009

Romeo 3.1 beta

Puedes amarme, silabaria,

y darme un beso sustantivo?

Pablo Neruda

Tengo un problema no grave, pero sí bastante serio, y es que a veces ejerzo de Romeo postmoderno. Podría haberme creído un Chris McCandless de las relaciones sentimentales, o un Otelo del montón, pero a duras penas los celos son mi fuerte y mi voluntad nunca fue del todo férrea. Las cosas vienen como vienen, las tomas o las dejas, y yo soy de las dos cosas. Entiéndeme, no pretendo morirme de amor, pero a veces me enredo tanto en el arquetipo que me sorprendo asomado al jardín de la filigrana cantamañanas, y con la desvergüenza (ese término tan anticuado) sin podar. No sé qué flor elegir. Me arrodillo ante el balcón de un escote, y por minimalista que sea, suelto versos míos o de otros, de ella o de otras, y le cambio el collar una y otra vez a la misma bestia hambrienta. A veces me sirvo yo mismo los segundos platos. Sí, me abandono al canalillo de la insipidez postcoital. Luego le beso la frente y me voy. Me confunden, me toman por Don Juan o Casanova. Me han llamado cabrón... pero no, ¡hombre, no!, yo soy Romeo, muchas veces Romeo: el amante cuyo ocaso es la pequeña muerte. ¿O es que no era ese el verdadero amor?

Mi existencia además es de por sí sencilla, el infortunio o la cumplidora casualidad me colocan a veces en el lugar preciso, en el sitio equivocado, o en el momento preciso para equivocarme. A veces yo soy un experto soldador de soledades y coyunturas, lo que se dice un buen amante, donante de placer, innoble con una causa noble: traer la dicha... verter la dicha y poner mi vida perdida; y por eso regreso a casa como un misionero satisfecho... un misionero satisfecho, qué cosas. Por supuesto mentiría si dijera que todo es altruismo.

Luego, casi todas las veces, emprendo esa vuelta al principio preguntándome en qué mujer encontrarte, en qué torpe movimiento de las manos. He dado un centenar de te quieros como palos de ciego, créeme, sin eco. No es que me lamente, es sólo que hoy, al ir a sacarle brillo a la percha, tropezaré como de costumbre con esos interrogantes y para entonces las ampollas del corazón ya habrán empezado a escocer. Y en esas la duda se quedará para vestir santos.

Cara A. I Won't Dance.- Frank Sinatra

Cara B. Njosnaveling (The Nothing Song).- Sigur Ros

Imagen: Senza titolo, Paola Pivi


10 comentarios:

Candelas dijo...

Ahora lo entiendo todo... :-D

A. Doinel dijo...

La insipidez postcoital... qué de humo de ningún fuego, cuánto silencio barruntando, cuánta nada alrededor.
Por lo demás, la próxima vez que nos veamos, Mademoiselle, no me quedará más remedio que reverenciarla y suplicarle que me deje ser su súbdito, ya que ahora sólo soy un fanático de usted au bas de la page.
Beso

Axier In Chains dijo...

"But this feeling isn't purely mental"... la nueva versión del romeo no deja de ser la de toda la vida pero si todo el mundo lo entendiera , y d/escribiera, como tú el amor y el desamor serían más sencillos...

me gusta que te guste sigur ros, te pega ;D

Torreira dijo...

Raquelinha...XENIAL! (non teño verbas).

vermella dijo...

Gústame eso de las cosas vienen como vienen las tomas o las dejas y yo soy de las dos cosas.....
moi visual a percha na man e un facendose preguntas,e unha tamén.
bicos.

Novecento dijo...

"soy Romeo, muchas veces Romeo"... pues es verdad! quien es nadie para medir el amor y sus formas, sobre todo sus formas.
un beso, Blue

Anónimo dijo...

Mss Azucarillo:

Me pregunto ¿cómo se puede escribir tan bien?

besos mi niña, nos tenenmos olvidadas un poco no?

luna lunera dijo...

Este Romeo tiene buena intención pero si la vida te planta "en el momento preciso para equivocar(te)", entonces tienes todas las de perder.

Ra, espero, confío, en que todo bien.
Besos.

El futuro bloguero dijo...

Ay RA qué bonito escribes, como me gusta(s)

Henri de Montherlant decía: “Después de hacer el amor el primero que habla dice una tontería.”

El futuro bloguero dijo...

¿Que pasó?

Espero que esté todo bien, infraestructuras incluidas.