8 de marzo de 2009

Tango/ Waltz /Balada

Días en que el esparcimiento de la vida se deja ver de su lado más reality show, y un hombrecillo, un indigente, un transeúnte -si así la conciencia lo prefiere-, recorre la avenida marítima (día lectivo, horario laboral de 9 a 15) en bata de casa y zapatillas de cuadros. El resto de él está tostado por la intemperie y la mugre. Nadie mira, a pesar de padecer en el rostro una mueca de absurdo, pero ya digo, nadie mira... buscamos incómodamente dejarlo atrás, con esa indiferencia fingida que parecemos usar como instrumento diplomático y que dispara, sin embargo, a quemarropa. Las primeras hipótesis del catedrático grueso de las voces interiores apuntan a la falta de cordura. Hay uno así en cada paseo, y cien eruditos de la intemerata por cada uno de ellos.
Y después, la voz en off... ¿Quién se ha salido del guión?... ¿y si la locura toma parte sin remedio, por qué desatenderla sin razón?... ¿vestirse para salir y sin paredes, cuando tu casa es el puto mundo, no pondría el disparate en las normas de etiqueta?.

¿Por qué hay locuras geniales y otras que son, sólo, pobres locuras?

3 comentarios:

El Buscador de Miradas dijo...

Al final, sólo nos guiamos por la imagen, porque no nos incomoda (ni siquiera nos importa) su locura, sino su aspecto.

Torreira dijo...

Interesante dilema raquelinha...supoño que ao final todo será cuestión de cartos,ou de amigos,ou de loucuras.Bico

Novecento dijo...

Pues son unas preguntas de 10, sabes rubita....probablemente ese hombre sólo lleve a cabo lo que a todos nos gustaría hacer.... y con toda seguridad a los demás(como tú bien dices) nos acobarda la corriente.

Me gusta que escuches un tango dónde otros no oyen más que el arrastrar de unas zapatillas de cuadros :-)

Hay que echarte de menos por pantalones.