19 de marzo de 2009

Como no se me quita de las ganas, Silvio

Recuerdo que una vez cogí con mi madre un berrinche tal que decidí, sin contemplaciones, marcharme de casa. Tenía cinco o seis años y recorrí la habitación de los juguetes sin prisa, como si alguien, para la posteridad, se estuviese molestando en grabar a cámara lenta mi indignación. Miraba el techo, los puzzles, las piezas de construcción y demás, debiéndome quizá al estribillo de una canción del año de la polka: para "irte" tienes que ir ligero de equipaje, eso lo sabía todo el mundo. Tras mucha cábala, elegí el moisés de mi muñeca, quizá porque era lo más parecido a una maleta, cargué un par de cosas y continué en mi ensimismamiento pre-nostálgico un rato más, a pasos pesados como una existencia llevada a cuestas. Después mi madre me llamó para comer y ahí se quedó el episodio.
En ocasiones -y claro, hoy- me pido volver a uno de aquellos momentos de sosiego y despreocupación absoluta: faltar al cole porque te toca la vacuna, adormecerte en el sofá con el algodón en el brazo y ¡tamaña convalecencia!, las cosquillas, la playa en verano y que te monden fruta, dibujarte cuando seas mayor, llenar la bañera con espuma a mansalva de gel Nelia, que te acuesten recién duchado, quedarte leyendo rodeado de tus monstruos propios y que se haga tarde... Que lo que más te urja encajar sean las piezas de un puzzle.
Ilustración: Oliver Tallec

6 comentarios:

El Buscador de Miradas dijo...

Y que te cojan la manita para dormir, no digas que no :)

Anónimo dijo...

Mss Azucarillo:

Por un momento he vuelto a los 3 años y que bien me he sentido!!!!!!!!! Tía tus palabras tienen el poder de retroceder en el tiempo. Q grande q eres!!!!!!!!!

besos.

Bandini dijo...

dímelo mí que fui el niño más feliz de la historia de la humanidad...por lo menos hasta el primer DEBE REPETIR CURSO.

Salud

El futuro bloguero dijo...

Y que de pronto son años, sin pasar tu por mi, detenida...

condado dijo...

lo que pasa, te llaman a comer y todo se acaba, la realidad siempre rompiendo los sueños, pero no es tan dificil repetirlos, o no?

A. Doinel dijo...

¡Qué Grande! Mademoiselle y qué tierno. En mi infancia lo bueno era todo y lo malo era lo peor, y era el colegio... pero en algún sitio tenían que echarme mis padres.
Qué berrinche el suyo ¡gensanta!