25 de abril de 2008

En femenino


Con motivo de la Conmemoración del 75 Aniversario del Reconocimiento del derecho electoral de las españolas por las Cortes Constituyentes de la II República, una jauría de hormonas alevines invade el pasillo de una exposición. Dos profesores avanzan despreocupadamente a través del voto femenino, con la tarea pedagógica a buen recaudo en el bolsillo. Carmela y yo, nos apartamos contemplando la secuencia, hasta que el Axe en todas sus variantes deja de envolvernos y se hace de nuevo la calma. Todo comienza con fotografías de Emmelin Pankhurst, Clara Campoamor, La Pasionaria, Margarita Nelken, o Mercedes Formica. Nadie reparara en las letras, en los nexos entre etapas, ni en los pies de foto; algún alumno pregunta por Anna Frank. Se pueden ver imágenes de las Cátedras Ambulantes de la Sección Femenina de Falange, encargadas de formar otro modelo de mujer sobre máximas de abnegación y doctrinas joseantonianas de subordinación al hombre, y alguna de Victoria Kent sentada en su escaño en la tercera fila. La última parte del recorrido la pasa un gran número de este grupúsculo frente a la máquina de las bebidas. La profesora vuelve atrás recriminándoles la demora “Venga, chiquillos, ¿pero qué hacéis enfrente de la máquina de café? “ Los chavales se van alejando entre bromas, y ellas les siguen acelerando el paso para no perderlos de vista, mientras uno del grupo, tal vez el visionario, contesta burlón “Es lo que más éxito ha tenido de la exposición, señorita”.

La muestra se cierra con el titular fresco en tinta de periódico de “Ellas marcan el paso” y los estudiantes vuelven, de nuevo, al punto de partida. Asisto al fin de la escena como un apuntador desubicado, preguntándome si una de esas mujercitas de la comitiva habrá querido ser alguna vez, por ejemplo, Federica Montseny. Después de todo esto es sólo historia.
Imagen: La Sra. Montseny
Exposición Voto Femenino
Delegación de Educación. Granada, Abril 2008



14 de abril de 2008

Quizá un catorce

En el Museo de la Ciencia del Vaticínio un abolicionista hace de guía por los pasillos azules que recorren el recinto a las cinco de la tarde. Decenas de salas temáticas se llenan de curiosos sin flash ni norte que reparan incrédulos ante un patrimonio de pronósticos en conserva de formol. El veterano guía narra un inventario de doctrinas cabizbajas sacadas de la manga –dogmas, credos, ensayos, errores y mentiras absolutas- ancladas en los bajos fondos de enaguas y querencias animales, con el certificado de autenticidad que la nostalgia de turno le permite. Por el agujero del bolsillo de las promesas se cuelan a cada paso frivolidades y otras Revoluciones de Terciopelo que ante la mirada atenta de Sybillas, herejes y Gurús de la Moda de época victoriana, van a parar a la Sala de los Espejos donde aciertos y grandes fracasos hacen acopio de paciencia esperando su momento y allí, qué duda cabe, se albergan colecciones inequívocas de presagios de una nitidez inmaculada. Mientras nuestros melancólicos espectadores dan respuesta a ecuaciones universales con la suerte del principiante, y el chiquito pelirrojo mira con recelo el busto imperturbable de Nostradamus, el final del trayecto, que quizá no sea más que el principio, se aventura en la hoja marcada de un libro de visitas, un 14 de abril. Como una pintada tibia en una calle cortada por obras.


S
A
L
U
D
Granada, Calle Navarrete, 14 de abril de 2008.

7 de abril de 2008

[Paréntesis (XXXVI)]...Escaparates


"No es que los poetas mientan
es que los mentirosos
quieren hacer poesía."
Jorge Bocannera
"Ensayo breve sobre la honestidad poética"