29 de octubre de 2007

life vest under your seat

Una alerta asalta aséptica en el recuerdo Como pasos que se oyeran en el piso de arriba Delatora que porta entre labios humedecidos Un duelo callado de bóvedas en ascensores Que inauguran con su timbre tras la puerta La mirada caduca que ensaya terca el disimulo Repertorian torpes los pasos retroactivos Medida en talentos de su tácito trueque Y se les llenan los bolsillos de tanteos mudos Con que recatar el trago de saliva fronterizo Que anuncia imberbe el contrabando Se les vuelven los segundos esponjas empapadas De espolones, combustible y miradas de muelle Pirómanos rindiendo pleitesía a las naves de lo incierto Coto privado en mar abierto Donde ser en usufructo irredento continente.

26 de octubre de 2007

L`alternanza

Él es el conserje cañero del turno de tarde, un espíritu libre vasco que un día decidió unirse a los fantasmas nocturnos que montan guateques en la biblioteca de un campus reciclado, para hacer de alcahueta entre las letras de Pasquino y las de The Jam, mientras toman bourbon en vidrio pyrex herencia de la antigua Facultad de Farmacia. Txema, mira el libro que leo en el hall, y me acusa guasón de invadirlo con vibraciones de mirada profunda. Y yo, que pensaba que hoy tenía en los ojos la profundidad justa para pasar el día, de vez en cuando levanto la vista, me recreo en una línea dibujando constelaciones con sonidos y palabras, me da un escalofrío, correspondo a un saludo, y a otro, y a otro, escucho al estudiante gallego del banco vecino comentando por el móvil su morriña adulterada con el Ser y el Sur acogedor, sonrío, estornudo, me sonríes, doy dos-besos-en-francés a Simon de izquierda a derecha y no al revés, y hoy, que estoy tan harta de semana, que incubo de todo y destilo otras tantas fiebres, se acerca María que siempre lleva prisa y gafas de socióloga en la mochila, para tener cinco minutos y preguntarme qué me pasa. Vuelvo a sonreir, es casi inercia. Insiste, dice que tengo cara de felicidad, y yo no sé si tengo algo de lo que preocuparme.

- No sé, linda. Hoy he pasado por alto mirarme al espejo.

Imagen: Sprout the Ambassador, Yoshitomo Nara, en el CAC.

18 de octubre de 2007

[Paréntesis (XXXII)]...meideis y promesas

Recuerda que tú existes tan sólo en este libro,
agradece tu vida a mis fantasmas,
a la pasión que pongo en cada verso
por recordar el aire que respiras,
la ropa que te pones y me quitas,
los taxis en que viajas cada noche,
sirena y corazón de los taxistas,
las copas que compartes por los bares
con las gentes que viven en sus barras.
Recuerda que yo espero al otro lado
de los tranvías cuando llegas tarde,
que, centinela incómodo, el teléfono
se convierte en un huésped sin noticias,
que hay un rumor vacío de ascensores
querellándose solos, convocando
mientras suben o bajan tu nostalgia.
Recuerda que mi reino son las dudas
de esta ciudad con prisa solamente,
y que la libertad, cisne terrible,
no es el ave nocturna de los sueños,
sí la complicidad, su mantenerse
herida por el sable que nos hace
sabernos personajes literarios,
mentiras de verdad, verdades de mentira.
Recuerda que yo existo porque existe este libro,
que puedo suicidarnos con romper una página.


Luis García Montero

14 de octubre de 2007

Propaganda en los buzones

Diré que he tocado tu frente cuando estabas dormida
porque sé que son posibles los sueños sencillos.
Pablo Guerrero
Cuenta los días por ráfagas
que se le escapan entre los dedos manchados
por el tedio periódico de la sección de nacional.
Desayuna en el vértigo de una cuenta atrás
sin seguro vitalicio que la ampare en los posos
y en las bancarrotas.
Guarda en archivos definitorios de cartón
instantáneas de cronómetro que avalen
cada paso autista que merezca la pena.
Entre sorbo y sorbo plancha su sonrisa
para salir a la calle como cualquier día de estreno
sin hoja de reclamación ni ticket de compra.
...
Adjunto una postdata a modo de inciso ( o viceversa) para añadir que el verbo del Sr. Canalla bien podría ser una sección del periódico nuestro de cada día, de obligada y gustosa parada matutina. Antojo tan sencillo, como cualquier otro.

7 de octubre de 2007

meteorología íntima.rar

Dicen por la calle que somos quien de interceptar susurros de nuevo cuño para los que el otoño pareciera tender hilos telegráficos. Dicen, que tropezamos con lenguas distintas, para querer balbucear en la nuestra ese código privado que no es de nadie. Dicen, y mientras dicen vuelvo la vista atrás reclamando paso ligero a Novecento que bajo la lluvia chapotea en el azul erasmus de los ojos de Nicolette, como si en la tarea fugaz de enseñar que hay fronteras de tiza se le fuese a cántaros la vida. Todos dicen y nadie sabe, en una ciudad que eyacula tormentas para volver después como la adúltera arrepentida, a brindar un nuevo día de borrón y cuenta nueva. Torna el cielo como una invitación amable a componer mosaicos en tu costado, pórtico donde buscarnos el ángulo muerto de un mal de Montano, del que no querer curarse hasta que escampe.
(Nadie sabe que los pluviómetros miden, también, las ganas).
Foto: C/ Casa de Paso
Granada