16 de noviembre de 2007

El nudo borromeo

Intentaba mirarla como cualquiera de los que estaban en la sala. Hubiera dado lo mismo estar allí o en otro sitio, en una terraza al lado del mar, o en una página sin importancia dentro de la propia novela. La miraba buscando la huella dactilar en su pupila, como si fuese posible extraer de ella la secuencia cromosómica de la escritora, como queriendo descubrir la pista topológica de un nudo que le rondara la mente en ese preciso momento en el que la tenía delante. Era ella, pero la escena sería idéntica de haber sido en su lugar otra persona, y no Belén. De pronto todo se reducía a la magia exclamativa, íntima y silenciosa (¡cómo se le habrá ocurrido esto!, ¡perfecto!, ¡no hay mejor manera de describirlo! ¡ojalá se me hubiese ocurrido a mí! y etc, etc.) de compartir el instante con un contador, una contadora, capaz de hacer de sus letras un refugio, galardonado o anónimo. Juan Carlos Rodríguez hablaba de Borges, de Benjamin, de elegir el título y hacerlo bien, de Carmen Martín Gaite, de Lacan, del único libro que Carvalho salvó de la quema. Ella hablaba de literatura política, del tiempo, de la calma, de para qué escribir, de La Madre, del marxismo. Los ojos de Belén Gopegui miraban cohibidos, ávidos, absorbentes, a ratos casi queriendo escapar. Leyeron su papel y de vez en cuando se alzaban, probablemente buscando el indicio refractante de una pupila-espejo. Recreada en ellos comprobé una vez más, la imposibilidad de volver a Leer de la misma manera en que comencé un día a abrir los libros en un lugar muy, muy lejano. Yo buscaba en sus ojos la geometría.
Esta noche, yo me voy con otros Contadores anónimos que me prestan su pupila, a brindar por vosotros que contais, y por los cuentos.

10 comentarios:

Anxélica dijo...

Cantas veces buscamos nos ollos de alguén ese "algo" (por decilo dalgunha maneira) que todos andamos buscando e que, de repente, nos miren e o atopen nos nosos... estou melancólica. Unha aperta.

avelaíña dijo...

Moi bo blogue.
Saudiños.

TintaRoja dijo...

Me presento: soy un sujeto que tiene que decirte cuanto le ha gustado tu blog, al que llego desde el Lazy bLog también magnífico del futuro bloguero. además hace tiempo que quería leer El padre de Blancanieves, asi que voy a fiarme de tí que prometes.
Saludos mejorables

Torreira dijo...

Que ben pinta raquelinha...bicos

Cobiñas dijo...

Siempre, siempre es un gusto leerte. Bicos, A

El futuro bloguero dijo...

Que apetecible el libro del padre de blancanieves...

Leche, que haces por aquí Tintaroja, jaja, me encanta esta endogamia blogueril y ese ir de uno a otro blog amigo y amigarse con unos y otros en cadena.

Un abrazo.

Marinha de Allegue dijo...

Da gusto vir por aquí, guapa.

Beijosssssss
:)

Doutora Seymour dijo...

Que fermoso e emocionante é ese primeiro intre cando un é consciente de que o que le se eleva en infinitas dimensións. E que ben o conta vostede Ra, a partir de hoxe xa nunca máis a lerei igual...
Un bico.

El Secretario dijo...

Hola Ra.

He estado por aquí un ratillo y después de ver mucho que me gusta, decido comentarte en esta entrada, aunque sea de hace ya unos días...

Y es que yo soy "gopeguiófilo".
La escala de los mapas, Tocarnos la cara, La conquista del aire y Lo real componen mi bagaje leído de esta escritora de mirada tímida y curiosa.

Ya leeré lo que me falta, incluido ese padre de cuento.

Tu blog tiene un aire muy encantadoramente retro (por algunas fotos y eso...) que, ya te dije, me gusta.

Seguiré visitándote y, por supuesto, te enlazo, con la venia, ;)

Abrazo de cuento.

P.S.: Ahora que ya, aquí, nos van a leer poquito: no pongas esa letra tan chiquitita de tu última entrada, por favor. Me ha costado leerla. ;p

Ana Bande dijo...

Ola Ra,
Tes nome de deusa, non podía ser doutro xeito, tes inspiración divina. Eu tamén son gopegófila e nestes intres ando a voltas con ese libro que tan ben comentas. É unha lectura de luxo, a min tamén me enfeitiza este texto, forma, contido, é unha maravilla. ¡unha aperta!