11 de noviembre de 2007

Auto-vía


10 .08 PM. Decidió un cambio de rumbo en cuestión de minutos. Dejó las llaves sobre el taquillón antes de cerrar sin firmeza ni portazo. Bastaba de dietas inmediatas para curvas de la infelicidad. Bastaba de bastar. Él, que siempre había programado minuciosamente su vida con meses de antelación, se veía abocado sin levantar el pie del acelerador, a un impasse fraguado con el paso de los años que le llevaba, mientras sostenía el volante con una mano y aflojaba la corbata con la otra, a preguntarse por qué en los clubs de carretera el reclamo de neón era, a veces, un corazón intermitente.
Imagen: Xaxa

17 comentarios:

el trenti dijo...

Lo suyo tiene delito.

Siempre magnífica

Doutora Seymour dijo...

O único que nos salva é que a vida non se deixa programar.

bandini dijo...

es una pregunta infinita...y un microrelato bellísimo.

PD: el suyo es un sentimiento recíproco

Rifo I de Zeuquirne dijo...

Un microrrelato fantástico,
Parabéns.
Un saudiño.

Torreira dijo...

Esto pinta e promete.Bks raquelinha

O Raposo dijo...

Directo, intenso e fermoso.
Parabens.

Ex Traño dijo...

mundos condensados, píldoras de realismo, filosofía de ciencia ficción...
me encantaría ver varios de estos en papel y a ti detrás de una mesa, firmando ejemplares sorprendida
un corazón intermitente......sin palabras, pero reciba un beso soleado

El futuro bloguero dijo...

El reclamo de neón es intermitente como la margarita deshojada, me quiere no me quiere...

Claro que para dar el volantazo y cambiar el rumbo, hace falta más valor.

Qué bien contado.

Tomo nota una vez más de tu calidad escribiendo, RA.

Silvana dijo...

Gracias por tu visita.

Un relato muy bueno e intenso. La última frase es fascinante: "por qué en los clubs de carretera el reclamo de neón era, a veces, un corazón intermitente." Fantástico.

Un saludo.

Zerovacas dijo...

A veces es mejor un corazón intermitente que nada. Aunque los espacios de oscuridad duelan hasta el fondo

Novecento dijo...

Y además intermitente....
Sencillamente definitivo

Suso Lista dijo...

Estou de acordo en que é un moi bo microrelato. Bicos

vermella dijo...

Redondo,parabens.

Ada dijo...

El invierno reaviva la pequeña eternidad compartida al amparo de una mesa de camilla, el recuerdo de aquellos años de Teoría del Estado bañados en complicidad. Aquellas cervezas tempraneras por la hora de cierre...
Politeica hasta el fin de su historia y tachada por exceso de tolerancia. La historia sigue para quien sabe escribir sus segundos.

La morena

TintaRoja dijo...

Estupendo

Silvana dijo...

Me encanta, xa cho dixen, pero é que cada vez que entro no teu blog, teño que leelo de novo. É boísimo.

RosaMaría dijo...

Lo bueno si breve...
Escribes muy bien.