6 de agosto de 2007

El Factor Thatcher

Cualquiera sabe cómo acondicionar el subconsciente para burlar los sueños demasiado grotescos. Me despierta un exceso de temperatura provocado inequívocamente por haberme visto convertida entre almohadones, en biógrafa por encargo de la Dama de Hierro. He tenido que sudar en sueños la gota gorda. Me tomo el café en el balcón, dispuesta a capotear a Freud con un remedio casero de psicología de uno mismo. No me quito de la cabeza la cara de la Dama. Inmediatamente me viene al recuerdo Laura, una amiga del colegio. Laura siempre tuvo claro que ella de mayor quería ser Margaret Thatcher. No creo que aquel interés respondiese a ninguna pretensión real, si acaso, a la misma lógica por la que Laura, que no era de las que más corrían en clase de gimnasia, increpaba a la crueldad infantil de los compañeros con un “y tú qué te crees? ¿Robert Redford?”. Tampoco me consta que el actor respondiese a ningún icono de belleza de la EGB. Pero Laura era Laura, y lo dicho: quería ser Margaret. Porque no tenía ni idea de lo que esa mujer pintaba en el mundo, pero ya sabía que Margaret era mucha Margaret, y eso bastaba. Ella sabía que RonalRigan correría por Camp David si a Margaret le daba la gana. Y es que hay que ser Mucho De Ti Mismo para hacer lo que ella hacía, para inspirar a Pink Floyd o a Morrissey con su Margaret on the Guillotine, o para por ejemplo eliminar de la agenda de tu Gabinete las cuestiones económicas durante 25 meses, permitiendo que fluctuase libremente según las reglas del mercado cambiario internacional, no sólo la libra esterlina, sino ella misma. Y no es que Laura supiese eso ya entonces, pero quién sabe si la pequeña Maggie tampoco era de las que más corrían en gimnasia y puso a su dios por testigo al más puro estilo O`Hara.
Madre mía, qué habrá sido de Laura.
Aparco la brico-psicología de andar por casa por la cuenta que me trae, porque con todos los soñadores de hierro que hay en el globo, tocarme a mí (soñadora rasa) el encargo, tiene delito.
Buen lunes.


Imagen: Thatcher y Reagan, en Camp David

11 comentarios:

E.G.S. dijo...

"- Mamá, no puedo dormir...
- Venga cariño, mañana tienes que despertarte pronto y sino, no vas a descansar.
- Pero no puedo dormir, ¡se me aparece el coco en sueños!
- Pues como no te duermas vendrá la Thatcher, como le pasó a aquella chica...
(pausa)
- Buenas noches mamá.
- Nunca falla. Buenas noches cariño"

Un besito R

Ra dijo...

No falla. Era el Coco de la Elective Dictatorship que aún no han sacado en ningún cuento.
BeZote

manuel-tuccitano dijo...

con sueños como esos...no hace falta que haga calor para no dormir...saludos

Novecento dijo...

Para factor el tuyo Missis Ra.

Lotti dijo...

¡Bien pensado!estupendo cómputo

Cobiñas dijo...

Ummm qué oscuros recuerdos tengo asociados con la dama de hierro. Ojalá en Argentina hubiésemos sido víctimas de una pesadilla colectiva.
Abrazos, A

Torreira dijo...

Xa lle gustaria a Margaret contar cunha biografa da súa calidade Raquelinha...bico

Suso Lista dijo...

Menudos dous polos, eses da foto. ¿ Aparte de mortes, que conseguiron?

Ra dijo...

Me temo que nada que diese para una biografía respetable, (ni en pesadillas), Don Suso.

Sr@s, un placer, como siempre.

RAIKO dijo...

La Thatcher es una gran mujer, ideas políticas aparte, con todas sus políticas infaustas, porque fue capaz de regir los destinos de una potencia en un tiempo en el que las mujeres no estaban muy valoradas. Aparte de eso, si no lo digo reviento, Margaret sería una gran drag, todas las grandes damas británicas (la reina, la princesa Ana, Camilla...) lo serían, será quizá que son excesivas en su sobriedad y ser drag es cuestión de excesos... Un abrazo.

Ra dijo...

Con Margaret como Drag a ver quién tenía ....... de faltar(le) al Día del Orgullo, amigo Raiko.
Me encanta!