8 de junio de 2007

Envío


He intentado esta noche no dejar un detalle olvidado, ni siquiera para que como el que pretende un rastro de migas de pan, tú puedas seguirme. He dado una vuelta, y otra, me he visto, enajenada, en segundos manuales e isósceles con los que he tentado una sombra ceñirse a mi espalda, y un escalofrío me ha cerrado la boca, pronunciable. Me he aliado con la almohada, tanto, que no quiere contarme qué canallada atenta sin pudor contra mi sueño, y me deja despertar con despiste y sin franqueza, alfabetizada y rota en un paliativo vaivén.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Ás veces é mellor que non nos sigan, sobre todo cando nos impiden durmir por ocupar demasiado sitio no cerebro.(valdeorosa-rosa)

novecento dijo...

umm....que sensación!

á.matía, haciendo 'la ola' dijo...

Te imito: "plas, plas, pals"

Anónimo dijo...

Pilleite "in fravanti naveganti en positio sen pudoritio". (Co meu mal latín de C.O.U. un tanto avenllentado e sofrindo de demencia). Mais non a ese "coitus interruptus", ti sigue, dígollo á da escultura, claro (o trío contigo tamén estaría ben). jeje
bicos, moza
moralla

Anónimo dijo...

que ganas de verte chiqueta

Torreira dijo...

Gosto,gosto,gosto ...do que pintas coas verbas.BICO

Mrs.Doyle dijo...

Ás veces non queremos ser atopados, pero outras...

Jorge Alves dijo...

Buen post.

otro dijo...

Precioso sweety

RAIKO dijo...

¿Qué haríamos sin almohadas aliadas? Biquiños.

verborrea suicida dijo...

Dulce sensación me ha producido leerte, triste también.

gatina dijo...

Es de esas huídas en las que te encantaría que quien te persigue te asedie por la espalda y te atrape para siempre. De esas en que no se distingue quién es el perseguidor y quien el fugitivo.