21 de diciembre de 2007

El Niágara en bicicleta

Amasijos de palabras ataviadas con chaqué de neopreno, corbatas para dejar desnuda el alma, canciones con que tomar carreteras secundarias, sonrisas en temporada alta, manoplas para las ausencias, libros pendientes...y tal y como recomienda el hombre de mi tiempo: chocolate, agua, manta que liarse a la cabeza y cadenas, las justas. Está todo.
Total, vuelvo en seguida.

(Pásenlo bien).
Foto: Grados
Reyes Católicos, Granada, 03:20 AM. Diciembre`07

17 de diciembre de 2007

Mss. Azucarillo


"No quiero ser alguien que se torture cada día más
Que lo tuvo en su mano y lo dejó escapar
Lo que te da la vida también te roba el alma."
De momento, Los Aslandticos(*)


Pequeña huye de las pelis en blanco y negro porque el día a día es del color fucsia de su funda de Ikea, y guarda, como el mago que te saca monedas de detrás de la oreja, una sonrisa de guardia para cuando la vida no se deja pintar en technicolor. Ella, que no pone pinzas a su colada porque no teme al cambio climático del barrio, piensa que el carácter es la mitad del destino y por eso postula sin saberlo un estatuto personal capaz de resumir la vida en la frase reciclada y rotunda de un sobrecillo de azúcar.
Sé que el atrapasueños de Pequeña alberga en su patrimonio unos sueños enormes por los que empezar a dar cortos y profundos pasos, por eso esta socióloga incandescente anda recogiendo el puzzle de estos años para llevárselo a la Córdoba sultana en portes incontables de cajas de zapatos. Ella no confía en su sentido de la orientación, y yo me pregunto cómo hará para encontrar “en un chispo” el atajo perfecto para tocarnos la fibra.



Los pilares se me mudan, como los tiempos.



Anita, todo lo dicho entre brindis y entereza.
Foto: Poltergeist en la foto de Anita
C/Elvira, Granada, Diciembre`07



15 de diciembre de 2007

[Paréntesis (XXXIV)]...Tendederos


<<(...) Una tarde Amalfitano salió al patio en mangas de camisa como un señor feudal sale a caballo a contemplar la magnitud de sus territorios. Antes había estado tirado en el suelo de su estudio abriendo cajas de libros con un cuchillo de cocina y entre éstos había encontrado uno muy extraño, que no recordaba haber comprado jamás y que tampoco recordaba que nadie le hubiera regalado. El libro en cuestión era el Testamento geométrico de Rafael Dieste, publicado por Ediciones del Castro en La Coruña, en 1975 (...). La edición del libro había sido posible gracias al concurso de algunos amigos del autor, amigos que quedaban inmortalizados, como si de una fotografía de fin de fiesta se tratara, en la página 4, en donde normalmente suelen aparecer las señas del editor. Allí decía: La presente edición es un homenaje que ofrecen a Rafael Dieste: Ramón BALTAR DOMÍNGUEZ, Isaac DÍAZ PARDO, Felipe FERNÁNDEZ ARMESTO, Fermín FERNÁNDEZ ARMESTO, Francisco FERNÁNDEZ DEL RIEGO, Álvaro GIL VARELA, Domingo GARCÍA-SABELL, Valentín PAZ-ANDRADE y Luis SEOANE LÓPEZ.(...). Recapituló las posibles librerias en donde lo hubiera podido comprar. Buscó en la primera página y en la última y en la contraportada alguna señal y encontró, en la primera página, la etiqueta cortada de la Librería Follas Novas, S.L., Montero Ríos 37, teléfonos 981-59-44-06 y 981-59-44-18, Santiago.(...) Nunca, ni en sueños, había estado en Santiago de Compostela (...). Durante un rato se quedó quieto, respirando con la boca abierta, apoyado en el palo horizontal del tendedero. Después entró en la casucha como si le faltara oxígeno y de una bolsa de plástico con el logotipo del supermercado al que iba con su hija a hacer la compra semanal extrajo tres pinzas para la ropa, que él se empecinaba en llamar "perritos", y con ellas enganchó y colgó el libro de uno de los cordeles y luego volvió a entrar en su casa sintiéndose mucho más aliviado.
La idea, por supuesto, era de Duchamp. >>
Roberto Bolaño
"2666"

9 de diciembre de 2007

Arte-Facto

Yo me ocupo en descubrir
toda su facilidad
para entenderme y sonreír.
A. Vega

Cuando llegamos un niño rompía la farola a pedradas.


Digo allá.
Delego en el purgador automático, al cuidado de un caos curioso.
Pedimos exilio y amparo en la periferia descongestionada de un santuario pórfido
donde el timorato corazón tiene un parquímetro por bypass.


Digo allá.
Donde el mejor de los mundos se hace llamar Óptimo, y la certeza con Fedora negro se aferra a tu sombra cuando ésta se viene conmigo,
como el pulgar del panda arañando el alma en reposo.

Nosotros, Lugartenientes, mendigándole al tiempo sabemos que hay uno de los nuestros en cada vuelta de esquina, que la inteligencia militar se reduce a un puñado de cuentas de la vieja enhebradas a la carta.
La Embajada del Tiempo anota un escolio en sus guerrillas, y a veces quizá el Lapso no sea más que sepultarnos y encontrar, o no, que nuestra fábula se la ha llevado la grúa.


25 de noviembre de 2007

Medley


El viernes Elba se iba a dormir rezando para sus adentros. Esperaba el espectáculo toda la semana, y cada sábado se levantaba muy temprano, porque justo después de sus dibujos preferidos, las persianas se subían, se abrían de par en par las ventanas y comenzaba la función en el piso de enfrente. Nunca sabía a qué canción le tocaría el turno, pero las que ella no conocía las cantaba su papá, y aquello le gustaba a rabiar. En algunas, a Elba le daba la sensación de que se querían-con-locura con los ojos; en otras discutían, pero sus peleas no eran como las de casa: su adiós era una fiesta. Primero aparecía él, que con los primeros acordes agarraba el palo de la escoba y tras un impulso, se dejaba deslizar por el pasillo, prendiéndola a ella de la cintura con un gesto exagerado y majestuoso. Ella defendía su estrofa con indescifrable clase, moviendo las piernas con paso elegante y estudiado, entonando la canción con sus caderas y el movimiento sinuoso de sus hombros. Solía lucir pijamas generosos y él, parecía impasible ante el frío polar de la calle compartida. En cuestión de segundos lo inundaban todo.

A veces se convertían en
Chavela y Sabina, Liza y Pavarotti, Silvio y Aute. Esta vez, como Sinatra y Bono, se tenían, mano a mano, bajo la piel.

- I`ve tried so not to give in... I`ve said to myself this affair never will go so well...

Entre risas, giros y compases montaban un sábado coreografiado y distinto que hacía crecer en Elba las ganas de ser mayor, y estudiante, porque cuando su mamá les llamaba alterada “esos estudiantes”, ella sabía que no era más que una falsa alarma. El padre respondía a aquellas quejas con una carcajada desenfadada, y para entonces, recuperada la calma, Elba ya se sabía el estribillo
-….makes me stopbefore I begin…- que coreaba al ritmo de sus pequeñas zapatillas de Shrek, provocando en el padre la ternura infinita que hacía del playback (que en el fondo no era más que otra manera de cumplir el cuadrante de limpieza) un rito entrañable que duraba lo que aquella función única, haciéndoles saborear el lado mágico y trágico de la rutina-…cause I`ve got you…- hasta que la mamá nórdica montaba en cólera, cerrando con ímpetu las contraventanas y dejando a Elba - y a su papá- con el aplauso dichoso en la punta de los dedos. -…under my skin-.
Foto: Boqueron`s way of life
Granada, Noviembre 2007

19 de noviembre de 2007

Vanity Fair, [o el Paréntesis Arjé]


"El Erudito comenzó por la novela más moderna, Cómputo de fantasmas, con el cansancio previo del que se apresta a un aburrimiento ineludible. Le sorprendió, sin embargo, un estilo sinuoso e irónico que canalizaba las historias de unos personajes mediocres pero con sueños formidables: conforme sus vidas se envilecían en un marasmo de monotonía, sus sueños, que ocupaban más y más páginas de la novela, adquirían una espectacularidad, misterio y maravilla que desviaba el libro hacia el terreno de la literatura fantástica sin abandonar la ramplona realidad del núcleo argumental. (...)¿Valía la pena seguir leyendo? Debía reconocer que, prescindiendo del capítulo plagiado, la novela le entretenía, o sería más exacto afirmar que le fascinaba, así que, irritado pero curioso, volvió a abrir Cómputo de fantasmas y casi de inmediato se vió enfrascado de nuevo en la extraña combinación de delirios oníricos y el minucioso inventario de rutinas sin horizonte que reflejaba las existencias diurnas de los personajes."

J.M.Conget

Bar de Anarquistas, 2005

Un día pensé que un paréntesis así sería el colofón con foto incluida de este cuaderno de a bordo, pescadilla sin ya nada que contar mordiéndose la cola. No es este el motivo,pero hay quien lleva más de un año preguntándome por qué este título. Hoy he perdido una apuesta absurda, estaba en deuda con Novecento...y ha decidido cobrársela.

En la foto, con Carmela y Pequeña, a quienes tengo la suerte de tener a un lado y otro de la pared helada. (by Gorgeous, Granada `07)

16 de noviembre de 2007

El nudo borromeo

Intentaba mirarla como cualquiera de los que estaban en la sala. Hubiera dado lo mismo estar allí o en otro sitio, en una terraza al lado del mar, o en una página sin importancia dentro de la propia novela. La miraba buscando la huella dactilar en su pupila, como si fuese posible extraer de ella la secuencia cromosómica de la escritora, como queriendo descubrir la pista topológica de un nudo que le rondara la mente en ese preciso momento en el que la tenía delante. Era ella, pero la escena sería idéntica de haber sido en su lugar otra persona, y no Belén. De pronto todo se reducía a la magia exclamativa, íntima y silenciosa (¡cómo se le habrá ocurrido esto!, ¡perfecto!, ¡no hay mejor manera de describirlo! ¡ojalá se me hubiese ocurrido a mí! y etc, etc.) de compartir el instante con un contador, una contadora, capaz de hacer de sus letras un refugio, galardonado o anónimo. Juan Carlos Rodríguez hablaba de Borges, de Benjamin, de elegir el título y hacerlo bien, de Carmen Martín Gaite, de Lacan, del único libro que Carvalho salvó de la quema. Ella hablaba de literatura política, del tiempo, de la calma, de para qué escribir, de La Madre, del marxismo. Los ojos de Belén Gopegui miraban cohibidos, ávidos, absorbentes, a ratos casi queriendo escapar. Leyeron su papel y de vez en cuando se alzaban, probablemente buscando el indicio refractante de una pupila-espejo. Recreada en ellos comprobé una vez más, la imposibilidad de volver a Leer de la misma manera en que comencé un día a abrir los libros en un lugar muy, muy lejano. Yo buscaba en sus ojos la geometría.
Esta noche, yo me voy con otros Contadores anónimos que me prestan su pupila, a brindar por vosotros que contais, y por los cuentos.

11 de noviembre de 2007

Auto-vía


10 .08 PM. Decidió un cambio de rumbo en cuestión de minutos. Dejó las llaves sobre el taquillón antes de cerrar sin firmeza ni portazo. Bastaba de dietas inmediatas para curvas de la infelicidad. Bastaba de bastar. Él, que siempre había programado minuciosamente su vida con meses de antelación, se veía abocado sin levantar el pie del acelerador, a un impasse fraguado con el paso de los años que le llevaba, mientras sostenía el volante con una mano y aflojaba la corbata con la otra, a preguntarse por qué en los clubs de carretera el reclamo de neón era, a veces, un corazón intermitente.
Imagen: Xaxa

7 de noviembre de 2007

[Paréntesis (XXXIII)]...el escritor sale de su soledad a comunicar el secreto *


Escribir es defender la soledad en que se está; es una acción que sólo brota desde un aislamiento efectivo, pero desde un aislamiento comunicable, en que, precisamente, por la lejanía de toda cosa concreta, se hace posible un descubrimiento de relaciones entre ellas.

Pero es una soledad que necesita ser defendida, que es lo mismo que necesitar de justificación. El escritor defiende su soledad, mostrando lo que en ella, y únicamente en ella, encuentra.
Por qué se escribe
María Zambrano
(*)

3 de noviembre de 2007

meme

Me convida el Sr. Zerovacas al meme de las 8 cosas. Siempre digo lo mismo, y no me queda otra que escudar mi falta de originalidad en coyunturas como ésta alegando que no me gustan los memes, pero es de desagradecidos ser simple y llanamente desagradecido, y tampoco cuesta nada hacer inventario cada X tiempo. Así que me dispongo a crear ambiente: viernes, NADIE EN CASA, urge hacer puente del puente, pocas ganas de quemar cualquier cosa que extrapole del brasero-Cuentamé, mucho frío fuera, y blogohemerotecas y meses (años ya!) y noche por delante. Sin más preámbulos, ahí van 8 (por una vez me da pena que no puedan ser más) aplausos, 8 irrepetibles, 8 buenos momentos de lectura…

…8 motivos (clickables) para cumplir con un meme.

Me dejo muchos en el tintero, claro está. Dicho lo dicho, confío en que alguno/s de los magníficos y sobre todo solidarios autores citados se haga/n eco de la propuesta y recojan el testigo. Conste ésto como invitación formal (A Doinel incluido, que sé de buena tinta que aún respira, y Franético of course, que aún me debe uno ;) ).

Mr. Zero, finalmente tengo que confesar que cumplimentar este meme ha resultado un gustazo.

Señore/as, tengan buen finde.

29 de octubre de 2007

life vest under your seat

Una alerta asalta aséptica en el recuerdo Como pasos que se oyeran en el piso de arriba Delatora que porta entre labios humedecidos Un duelo callado de bóvedas en ascensores Que inauguran con su timbre tras la puerta La mirada caduca que ensaya terca el disimulo Repertorian torpes los pasos retroactivos Medida en talentos de su tácito trueque Y se les llenan los bolsillos de tanteos mudos Con que recatar el trago de saliva fronterizo Que anuncia imberbe el contrabando Se les vuelven los segundos esponjas empapadas De espolones, combustible y miradas de muelle Pirómanos rindiendo pleitesía a las naves de lo incierto Coto privado en mar abierto Donde ser en usufructo irredento continente.

26 de octubre de 2007

L`alternanza

Él es el conserje cañero del turno de tarde, un espíritu libre vasco que un día decidió unirse a los fantasmas nocturnos que montan guateques en la biblioteca de un campus reciclado, para hacer de alcahueta entre las letras de Pasquino y las de The Jam, mientras toman bourbon en vidrio pyrex herencia de la antigua Facultad de Farmacia. Txema, mira el libro que leo en el hall, y me acusa guasón de invadirlo con vibraciones de mirada profunda. Y yo, que pensaba que hoy tenía en los ojos la profundidad justa para pasar el día, de vez en cuando levanto la vista, me recreo en una línea dibujando constelaciones con sonidos y palabras, me da un escalofrío, correspondo a un saludo, y a otro, y a otro, escucho al estudiante gallego del banco vecino comentando por el móvil su morriña adulterada con el Ser y el Sur acogedor, sonrío, estornudo, me sonríes, doy dos-besos-en-francés a Simon de izquierda a derecha y no al revés, y hoy, que estoy tan harta de semana, que incubo de todo y destilo otras tantas fiebres, se acerca María que siempre lleva prisa y gafas de socióloga en la mochila, para tener cinco minutos y preguntarme qué me pasa. Vuelvo a sonreir, es casi inercia. Insiste, dice que tengo cara de felicidad, y yo no sé si tengo algo de lo que preocuparme.

- No sé, linda. Hoy he pasado por alto mirarme al espejo.

Imagen: Sprout the Ambassador, Yoshitomo Nara, en el CAC.

18 de octubre de 2007

[Paréntesis (XXXII)]...meideis y promesas

Recuerda que tú existes tan sólo en este libro,
agradece tu vida a mis fantasmas,
a la pasión que pongo en cada verso
por recordar el aire que respiras,
la ropa que te pones y me quitas,
los taxis en que viajas cada noche,
sirena y corazón de los taxistas,
las copas que compartes por los bares
con las gentes que viven en sus barras.
Recuerda que yo espero al otro lado
de los tranvías cuando llegas tarde,
que, centinela incómodo, el teléfono
se convierte en un huésped sin noticias,
que hay un rumor vacío de ascensores
querellándose solos, convocando
mientras suben o bajan tu nostalgia.
Recuerda que mi reino son las dudas
de esta ciudad con prisa solamente,
y que la libertad, cisne terrible,
no es el ave nocturna de los sueños,
sí la complicidad, su mantenerse
herida por el sable que nos hace
sabernos personajes literarios,
mentiras de verdad, verdades de mentira.
Recuerda que yo existo porque existe este libro,
que puedo suicidarnos con romper una página.


Luis García Montero

14 de octubre de 2007

Propaganda en los buzones

Diré que he tocado tu frente cuando estabas dormida
porque sé que son posibles los sueños sencillos.
Pablo Guerrero
Cuenta los días por ráfagas
que se le escapan entre los dedos manchados
por el tedio periódico de la sección de nacional.
Desayuna en el vértigo de una cuenta atrás
sin seguro vitalicio que la ampare en los posos
y en las bancarrotas.
Guarda en archivos definitorios de cartón
instantáneas de cronómetro que avalen
cada paso autista que merezca la pena.
Entre sorbo y sorbo plancha su sonrisa
para salir a la calle como cualquier día de estreno
sin hoja de reclamación ni ticket de compra.
...
Adjunto una postdata a modo de inciso ( o viceversa) para añadir que el verbo del Sr. Canalla bien podría ser una sección del periódico nuestro de cada día, de obligada y gustosa parada matutina. Antojo tan sencillo, como cualquier otro.

7 de octubre de 2007

meteorología íntima.rar

Dicen por la calle que somos quien de interceptar susurros de nuevo cuño para los que el otoño pareciera tender hilos telegráficos. Dicen, que tropezamos con lenguas distintas, para querer balbucear en la nuestra ese código privado que no es de nadie. Dicen, y mientras dicen vuelvo la vista atrás reclamando paso ligero a Novecento que bajo la lluvia chapotea en el azul erasmus de los ojos de Nicolette, como si en la tarea fugaz de enseñar que hay fronteras de tiza se le fuese a cántaros la vida. Todos dicen y nadie sabe, en una ciudad que eyacula tormentas para volver después como la adúltera arrepentida, a brindar un nuevo día de borrón y cuenta nueva. Torna el cielo como una invitación amable a componer mosaicos en tu costado, pórtico donde buscarnos el ángulo muerto de un mal de Montano, del que no querer curarse hasta que escampe.
(Nadie sabe que los pluviómetros miden, también, las ganas).
Foto: C/ Casa de Paso
Granada

28 de septiembre de 2007

La gallinita


Érase una vez
Una gallinita
Que se fue a la playa
Y la pilló un coche.


¿Te lo cuento otra vez, mami?

Aquello era un bucle párvulo de realismo mágico de jardín de infancia. Cierta dosis de fatalismo -o de moraleja pedagógica, quién sabe- preñaba el desenlace de "suceso", y por descontado no había indicios de que el relato pudiese estar basado en hechos ni remotamente reales. Pero yo ventilaba convencida el devenir de la gallinita, que no prometía ni segundas ni terceras partes en tanto que se alzaba en ópera prima y punto, y que contaba siempre con un público incondicional dispuesto a ser testigo reciclable del acontecimiento fortuito.
Cada vez era, como en el teatro, el estreno.
Hoy, es posible que sienta la necesidad urgente de contar esta y otras historias sólo por cada una de las veces que ELLA - sin rastro de mueca impaciente- se sentaba a escuchar aquel cuento de primera hornada, cuyos derechos de autor guardaba yo impertérrita y arropada, entre los plastidecor.
Foto: Ella
Málaga, 1984

26 de septiembre de 2007

To be or not to be (guay)

Ni por formato, ni por precio, ni por cuestiones estético-ético-periodísticas, ni por línea editorial. Me quedo con la novedad de lo que queda por delante. La novedad bien entendida como una promesa recién nacida de innovación y buen hacer. Público es asequible en más de una acepción, y eso ya es, paradójicamente, mucho pedir. Me choca, a priori, tanto colorido (quizá porque las noticias las prefiero en gris y con un café cargado), así como la ausencia de editorial que -tenga el origen decimonónico que tenga- me gusta entrecomillar de manera cotidiana bajo mi signo propio. Pero iba sobrevolando la nueva publicación de Ignacio Escolar y cia, y cada página me ha abierto los ojos a la siguiente con una avidez que se ha visto satisfecha tanto a vista de pájaro como a ras del rigor periodístico tan demandado por quienes compran un periódico, y quienes no. Los hay que opinan que se trata de un diario de y para los que “se creen guays”. Es posible, probable y además, necesario, teniendo en cuenta en términos socioestadísticos que este sector social eminentemente guay también lee las noticias y también ve el mundo bajo un prisma y una voz. Y digo yo, ¿cómo será eso de ser guay? Quizá fuese cuestión de urgente necesidad que Público obsequiara cuanto antes a sus lectores con un Decálogo del Guay, con el que evaluarnos y autoubicarnos según qué historias en una definición de amplio espectro del Ser Guay, y así evitar pérdidas innecesarias de tiempo, y de dinero, a los lectores que no sepan “desde ya” si este periódico es para ellos…para eso ya está la prensa-rosquilla de esquina y autobús, que es masivamente gratis (con casi todos mis respetos). Que sí, que muchos ya vamos al kiosco con la idea hecha: SÍ, unos para bien, y otros para mal, como toda la vida (faltaría más! somos un país de tradiciones!), pero importa, y mucho, que sigue habiendo cabida para uno más. Por mi parte, que tras leerlo he sentido unas ganas tremendas de ser guay un ratito en esta democracia ídem, propongo un hurra por esta nueva paternidad de Gutenberg que traiga, cuando menos, el beneficio de la duda debajo del brazo.

24 de septiembre de 2007

[Paréntesis (XXXI)]...el fantasma escritor



"Cada vez me voy sintiendo más cercano a una de mis figuras literarias predilectas, el fantasma: alguien a quien ya no le pasan de verdad las cosas, pero que se sigue preocupando por lo que ocurre allí donde solían pasarle y que -aun no estando del todo- trata de intervenir a favor o en contra de quienes quiere o desprecia. Todo escritor, yo creo, se asemeja un poco a esta figura: habla e influye, pero no siempre se deja ver, a veces desaparece o calla durante largo tiempo, en otras ocasiones arma grandes estrépitos con sus ficticias cadenas o intenta ahuyentar con su sábana blanca de intangibles palabras. No está del todo presente pero asiste a los acontecimientos, y sobre todo ronda."

Javier Marías

Títere: Compañía Ángeles de trapo

15 de septiembre de 2007

(*)


Algo tendrá que nosotros no sepamos. Cuando desaparece, cuando señala casi imperceptible y nos deja con la miel en los labios, cuando camina sola y tanto tú como yo queremos ser tórridos ocupas de su termométrica manera de pensarnos. Hay veces que fantaseo cruzármela en el ascensor que va al tercer piso, a menudo ninguno de los dos sabemos que late inquieta, y miramos al techo y a uno y otro lado, compartiendo segundos como testigos amnésicos de una Caja de Pandora que (im)prudentemente abierta pareciera mantenernos dando volteretas absurdas y felices en su líquido amniótico, callados, respirando (respirándola), asomados al silencio confiscado que ella llena de mercurio. Entonces la puerta se abre, sonando como debe sonar la amargura, y sin que sepamos quién ha alcanzado (por un momento) a quién, su silueta se aleja volviéndose cada vez más borrosa, desdibujándonos y despidiendo con el escozor de un ruido de tacones, recomponiendo el laberinto baldío donde nada se conquista si es el eco lo que falta, exhalando sobre el vidrio de nuestras nucas la célibe sospecha itinerante de que una vez fuimos leves.
(*) La inspiración vive arriba

10 de septiembre de 2007

[Paréntesis (XXX)]...Relecturas


"Sidney Kugelmass, profesor de humanidades en Nueva York, no es feliz en su segundo matrimonio. Casado con una troglodita, necesita poner en su vida un poco de romanticismo; como no puede permitirse un segundo divorcio, porque su mujer le partiría la cabeza, la aventura debe ser discreta, y el Gran Persky, un mago que se ha enterado de su problema, le ofrece la solución. La solución es un armario mágico: Kugelmass no tiene más que meterse en él, y el Gran Persky echará dentro el libro que su cliente haya elegido, cerrará las puertas, dará tres golpecitos y el profesor saldrá proyectado hacia ese libro, de manera que podrá conocer a cualquiera de las mujeres que crearon los mejores escritores del mundo, aquella con la que Kugelmass haya soñado. Kugelmass acepta, después de algunas dudas elige proyectarse en Madame Bovary, se mete en el armario, oye los tres golpecitos mágicos y de inmediato aparece en el dormitorio de Emma Bovary en su casa de Yonville. Se inicia así un idilio apasionado: Emma y Kugelmass conversan, sueñan, follan, son felices. Kugelmass viaja varias veces a Yonville; Emma viaja una vez a Nueva York. Mientras tanto, los estudiantes de todo el mundo preguntan a sus profesores: “¿Quién es ese personaje de la página cien? ¿Cómo es posible que un judío calvo esté besando a madame Bovary?”. Hasta que un profesor de la Universidad de Stanford da con la respuesta. “No entiendo nada de nada”, dice el día en que Emma visita Nueva York. “Primero aparece ese Kugelmass y ahora desaparece ella. Supongo que ésta es la prerrogativa de los clásicos: los vuelves a leer por enésima vez y descubres siempre algo nuevo”.
No cuento el final del cuento, que es de Woody Allen y acaba en catástrofe, como debe ser. Lo que cuenta es que, aunque nunca podamos llevarnos la sorpresa que se lleva él, el perplejo profesor de Stanford tiene razón: los libros que nos gustan nos gustan porque nunca acaban de decir lo que tienen que decir, o porque nunca nos hartamos de escucharlo. Todos escuchamos muchas veces las canciones que nos gustan, pero poca gente lee muchas veces los libros que le gustan. Esto es un error. Leer un libro por primera vez es como follar con alguien por primera vez; se trata de una tarea informativa: cartografiamos el territorio, verificamos si es de nuestro gusto, localizamos los puntos álgidos, ensayamos posturas. Eso es más deslumbramiento que placer: el placer llega con la segunda, con la tercera, con la cuarta, con la quinta vez, cuando uno ya conoce y elige y ofrece y pide, y no necesita leer el libro entero para disfrutar de sus pasajes favoritos. Por supuesto, no digo que no haya placer en la aventura y aventura en el placer; digo que el primero es el momento épico, y el segundo, el momento hedónico. También digo que no hay nada más estúpido que hacerse trampas con el placer, que es una de las pocas cosas serias de la vida.(...)"
Javier Cercas,
Viciosos sin fronteras
El Pais, 28/08/05

7 de septiembre de 2007

1 €/hora

Uff, prometo que lo intento. Rozo ya los niveles de complicidad con el chavalito del ciber locutorio, que me hace descuento y me regala "croasanitos"...y que cualquiera de estos días pondrá también su comentario-granito de arena a alguna entrada tonta como ésta. Se hace una ya de la família. En el corazón de Granada el termómetro de un lugar como éste debe estar alcanzando niveles nocivos, los ventiladores remueven el aire caliente, los comentarios pululan de un ordenador a otro, la música-ambiente se compone de un remix curioso entre Fito, J Lo y Bonnie Tyler... Intento aislarme del resto, y escribir, y leeros sin perder la concentración, pero es un proceso que desarrollo a tropezones, porque la señora rumana está gritando mucho, como si estuviera encabronada con el mundo, o no, parece que finalmente sonríe como recién aterrizada de tener un buen día; además, aquí mi vecino de pc opina vía telefonía móvil (previo politono "Lamento Boliviano"), que no, que hay que darle caña tía, que si no los tíos se te suben a la chepa, y entre A y B me mola más A (que parece que es el cabroncete) pero bueno, B es tan tiernooo...que se joda A!...y luego estamos los que a pesar de sentirnos absurdos, tenemos toda la pinta de gilipollas riendonos "solos" con la última línea de la conversación del messenger ... Total, intimidad Cero Fahrenheit...y sigo más o menos por orden, visitando a la imprescindible Doutora, al recién hallado ZeroVacas, a mis blogeros-fetiche Franético y Torreira...( y a todos los que cabeis en este paréntesis, que probablemente entendais con solidaridad por qué reparto la concentración en días alternos, muy a mi pesar). Y la sangre se te hiela en el instante en que te dispones a escribir alguna dirección, y la barra te propone alguna tresuvedoble visitada anteriormente, que mientras sea www.buscoemocionesfuertes.com o www.quieroserunabratz.es tiene un pase, pero que se vuelve alarmante con el recurrente www.sex.es, así tal cual, sin anestesia. Entonces, por inercia decides mantener una distancia prudencial con el teclado, por cuestión de respeto mútuo...pero bueno, te arrancas de nuevo, creyendo que puedes ponerte en una necesaria cuarentena comunitaria...y tecleas, y le das a "publicar entrada"...y la polución de esta micro atmósfera te acaba confundiendo hasta tal punto que cuando notas que son más de dos (y de 3, y de 4) los que tararean semi-poseídos a Cher (do you believe in love after love), sientes que lo has hecho: que has sentido en tus carnes la llamada sudorosa de la confraternidad en mayúsculas.
Prometo volver, más cuerda, y con conexión propia.

5 de septiembre de 2007

[Paréntesis (XXIX)]...Mario y el vacío

[ (...) Yo también estoy en una especie de suspenso, no colgando sin que mis pies toquen el piso, sino más bien en el sentido de "puntos suspensivos". Pausa, demora, quedarse en la última sílaba de la última palabra, como arrastrándola. También podría decir: "Hombre entre paréntesis", aunque más exactamente yo sería un hombre después del primer paréntesis, preguntándose por el segundo. Una etapa provisoria, de emergencia, y que sin embargo se prolonga y se prolonga en el tiempo, no termina nunca de definirse. Es como ir a un hotel por dos o tres días y quedarse meses y años, siempre con las cosas dentro de una valija o de un bolso, siempre dejando correr las incomodidades "hasta que llegue el momento de asentarme en un lugar".]

Mario Levrero- El discurso vacío

30 de agosto de 2007

Una vaca de cómputo


Diez minutos antes habrá pasado el cartero. No servirá de nada pensar que de no haber perdido esos diez minutos andando desde el sitio donde encajo el coche hasta casa, habría pillado el paquete a tiempo. Habré ido corriendo hasta la oficina de Correos siguiendo el rastro del carrito amarillo, creyendo que será una entrega de cualquier otro tipo, con el efecto retardado de la visita al dentista y un margen de error y destino de esos diez mismos minutos exactos antes de que los funcionarios palmeen su hora de comer. Comprobaré sorprendida que el remitente serás TÚ. Tú que darás con mi tecla, arañarás mi fibra y me arrancarás conatos de lágrimas por el rabillo del ojo cuando intente hacerme la dura y nadie me haga llorar. Tú, que serás capaz de adivinar por qué se me habrá antojado enviarte este julio “O Principiño” desde la Ría de Muros, o un lote de palabras de Benedetti que custodien tu espalda cuando no esté yo. Y no preguntarás por qué como tampoco "cuándo" empecé a adorar las vacas…si fue desde ese Primer Acto de Castelao que se me abre, si le puse nombre a las ganas de tener aquella del escaparate en Granada o si todo empezará con ésta que hoy desenvolveré, manufacturada con textos y trozos de este Cómputo y de tu ARTE, y que tendrá su pasto en mi emancipada biblioteca. No muy lejos del ahora. Para entonces, tú y yo estaremos llegando (a lomos de una vaca customizada de flamenco cool y savoir faire) a cualquier refugio encontrado con sede en tu mundo y el mío, a sólo diez minutos de ninguna parte.
(Señores, la foto como siempre es mala y hay que ampliarla para conseguir ver algo. Ella ha cosido pedazos de mis fantasmadas en cartón piedra(que no puedo reproducir por mi perspectiva torpe) con el mismo duende francés con el que reconstruye a esta que escribe; así que, les presento a la mascota oficial del Cómputo, cortesía y obra de AnneGlam.)
Belle, tu me laisse sans mots. Nous avons en attente mille compte et mille et une pauses à Santiago, à Granada, à Strasbourg...dans n`importe quel refuge inventé.
Merci, merci, merci.
(¿más o menos? ;) )

26 de agosto de 2007

"...y tú partirás"


Señores, ocupen sus asientos. Vestimos las mejores galas de la costumbre, y la predicción meteorológica y la lógica aún prometen. La piel ya precisa factores de olor a coco y las maletas tienen hambre de volver, o de haber ido. El calendario cuenta hasta diez antes da darse la vuelta y tiramos la casa por la ventana en ferias ambulantes y tómbolas privadas. Hacemos balance de impulsos de saldo, de pedazos de luna con décimas de fiebre sobre los tejados. Hoy presentimos que los días nos dejarán con sed de madrugadas, y que llegará el momento de pedir cinco minutos más cuando el anhelo juegue mañana a la ruleta rusa. Volvemos a la vuelta al cole de las ciudades con mochila nueva, a contar los días que quedan para el Próximo, a consultar la agenda y aparcar a la primera. No se nos tendrá en cuenta el ponernos tontorrones y tararear aquella canción del Dúo Dinámico, mientras esperamos que haga su aparición La Lengua Popular. El verano hace un espectáculo de sus últimos coletazos para dar la paz a almas nómadas y vocaciones de enmienda. Tenemos la luz antojadiza de una moraga malagueña (si me permiten) y un pareo como telón. Entonces miramos la bola de helado que corona el cucurucho que tenemos entre manos, dispuestos a contemplar cómo agosto se apaga de un soplo mientras nosotros, provistos de meses y bolitas de alcanfor, secuestramos instantes en la retina.
Pasen y vean. Invita la casa.
Imagen: Britton se refleja en las gafas de Margaret Wright

22 de agosto de 2007

La Esperanza de Alberto

Dice Rajoy que el alcalde de Madrid podría ser un buen número dos pero que “hay muchos otros”. No sé. En 2004 decía pretender una lista de “candidatos potentes” y alejarse así de la confección de una de baja talla. 2008 va camino, según se ve, de coger de nuevo unos kilitos. Me acuerdo gustosamente de Gallardón cada vez que monto en el metro. No vale preguntar por qué, esto es un porquesí de los pocos que particularmente le otorgo a este personaje (que responde más que a una simpatía por él, a una antipatía por tantos otros) y que conste es una confesión de cascarilla. Casi como el papel que en su partido le toca asumir (Señor, líbrame de mis amigos, que de mis enemigos ya me encargo yo). De seguir como hasta ahora, las listas electorales del PP prometen pocas buenasnuevas comiciales y/o hemicíclicas. Me inquieta leer que sea Cobo el único defensor de su propuesta, en un partido donde las directrices ideológicas de fondo pasan por ser una mezcla entre tachones elitistas de Pareto y algún boceto tuneado de Darwin. Va a ser que ahora tampoco nadie es profeta en su sede. La meritocracia se ve mermada por las declaraciones de Acebes y Zaplana por un lado, a quienes exigir cuentas sería malgastar una estupenda mañana de agosto, y por otro de Espe, Dominatrix indiscutible que ataca con el látigo de su baronazgo cuando se ve amenazada. No suelo pedirle peras al olmo, pero la Sra. Aguirre me parece la paradoja de la caricatura que se ríe del mundo, con un discurso insultante y muy poco sentido del ridículo. Y siendo totalmente parcial, escuchar sus declaraciones me empuja acalorada a abogar, con los ojos cerrados y desde la orilla de enfrente, por las papeletas de Gallardón (huelgue decir que sin voto siquiera hipotético de derecha y sin más que una cierta fe al menos en lo consecuente del alarde de las posturas liberales de semejante partido, reconociendo al César lo que sea del César). Baste que a una sola persona más, votante o no del Partido Popular, le ocurra algo parecido para que surja la urgencia de plantearse que dar la talla no es acumular votos y legislaturas por activa y por pasiva, sino dar cabida, llegado el caso, a las virtudes y esperanzas de otros aún a riesgo de tener que aceptar, con la dignidad pertinente, la menopausia de tu escaño. Que nos importe entonces más, por favor, la supuesta supervivencia de la especie democrática, que no la nuestra propia. Yo, como el Sr. Millás, también tengo la mosca de Mosca detrás de la oreja.

17 de agosto de 2007

[ Paréntesis (XXVIII)]...Bolaño entre paréntesis


En la sala de lecturas del Infierno En el club
de aficionados a la ciencia-ficción
En los patios escarchados En los dormitorios de tránsito
En los caminos de hielo Cuando ya todo parece más claro
Y cada instante es mejor y menos importante
Con un cigarrillo en la boca y con miedo A veces
los ojos verdes Y 26 años Un servidor
VII, Siete poemas breves-
Roberto Bolaño, 1981

9 de agosto de 2007

Villa Placebo


Hacen falta cosquillas para serios
pensar despacio para andar deprisa
dar serenatas en los cementerios
muriéndonos de risa.
Sabina
La escapatoria transita garabateando en la arena, por ser buen exfoliante de la parte de nosotros que tachamos con soltura. En ella, en la tangente, hay quienes se cuidan de las lunas llenas, y de las vacías, bailándose insobornablemente el agua en arcos de punto y medio, jugando indiferentes a ser ocupas de tronos inabdicables, o jinetes improvisados de un Apocalipsis pantomímico. La vida tiene siempre dos tallas más que ellos, y arrastran los pies cuando se van de cualquier sitio por saber que es la huida la mejor manera de quitarse el sombrero. En mi Moleskine, las princesas llevan botas con espuelas, los soldaditos son de cerámica, y de plomo las muñecas. No hay niños de papá, ni nenas de papito, ni corsarios que naufraguen sin mojarse, aferrados al barril de los latidos inertes de damiselas instaladas en el apuro. Cuentan que allí los besos se desglosan del modo en que caen los pétalos de las margaritas, y resulta que los genios tienen la sonrisa tierna de un niño pequeño. Las miradas se bautizan perdidas cuando los ludópatas anímicos hacen juego en las distancias cortas; y el aforo de los clubbes se llena de compromisarios que se dejan la piel hasta agotar existencias, muertos del hambre que sólo provoca la sed de creer en sí mismos, esporádicos habituales de la duda que hace agua la boca. Dos calles más allá, hay, por si acaso, servicio y reparación de lo que cae en saco roto, y al concluir la veda, los furtivos del hastío dejan poco y nada tras de sí. Los copyrights son íntimos, y difusos, prestamistas endeudados del Quizás díscolo, que se saben, sin más, propensos a la urgencia de ser propensos. Ahí el vacío se recurre, y a las curvas peligrosas no se les coge el pespunte. En esta Villa de mi letra y calco se conforman, entre vinosofía y biblioterapia, corazones fulanos que ni caben en el pecho ni se venden al Diablo.
Foto: Pasitos que calzan un 18
Galiza, 07/2007

6 de agosto de 2007

El Factor Thatcher

Cualquiera sabe cómo acondicionar el subconsciente para burlar los sueños demasiado grotescos. Me despierta un exceso de temperatura provocado inequívocamente por haberme visto convertida entre almohadones, en biógrafa por encargo de la Dama de Hierro. He tenido que sudar en sueños la gota gorda. Me tomo el café en el balcón, dispuesta a capotear a Freud con un remedio casero de psicología de uno mismo. No me quito de la cabeza la cara de la Dama. Inmediatamente me viene al recuerdo Laura, una amiga del colegio. Laura siempre tuvo claro que ella de mayor quería ser Margaret Thatcher. No creo que aquel interés respondiese a ninguna pretensión real, si acaso, a la misma lógica por la que Laura, que no era de las que más corrían en clase de gimnasia, increpaba a la crueldad infantil de los compañeros con un “y tú qué te crees? ¿Robert Redford?”. Tampoco me consta que el actor respondiese a ningún icono de belleza de la EGB. Pero Laura era Laura, y lo dicho: quería ser Margaret. Porque no tenía ni idea de lo que esa mujer pintaba en el mundo, pero ya sabía que Margaret era mucha Margaret, y eso bastaba. Ella sabía que RonalRigan correría por Camp David si a Margaret le daba la gana. Y es que hay que ser Mucho De Ti Mismo para hacer lo que ella hacía, para inspirar a Pink Floyd o a Morrissey con su Margaret on the Guillotine, o para por ejemplo eliminar de la agenda de tu Gabinete las cuestiones económicas durante 25 meses, permitiendo que fluctuase libremente según las reglas del mercado cambiario internacional, no sólo la libra esterlina, sino ella misma. Y no es que Laura supiese eso ya entonces, pero quién sabe si la pequeña Maggie tampoco era de las que más corrían en gimnasia y puso a su dios por testigo al más puro estilo O`Hara.
Madre mía, qué habrá sido de Laura.
Aparco la brico-psicología de andar por casa por la cuenta que me trae, porque con todos los soñadores de hierro que hay en el globo, tocarme a mí (soñadora rasa) el encargo, tiene delito.
Buen lunes.


Imagen: Thatcher y Reagan, en Camp David

25 de julio de 2007

Paréntesis... (cerrando paréntesis)

"Con fecha de hoy retiro de tu vida mis tropas de ocupación. Me desentiendo de todos los invasores en cuerpo y alma. Nos veremos las caras en la tierra de nadie. Allì donde un ángel señala invitándonos a entrar. Se alquila paraíso en ruinas".
J.J. Arreola

Foto: La Quintana, Diciembre`05

23 de julio de 2007

Tópicos y trópicos


No hay que estar en el sur para que te hablen bien del norte. A veces sí hay que haber perdido el norte para que te hablen bien de la tierra y ésto te provoque un salto anímico, máxime si tienes un alma fifty-fifty y una veleta bidireccional por censo identitario. Pero si bien es cierto que la Química entiende de ciertas leyes, no es el caso de estatutos, ni de kafkianos recursos ante el Tribunal Constitucional, ni de límites acordados, ni etnocentrismos idiosincrásicos, ni hostias, ni patria ni bandera. Conste que hablo de aspectos transfronterizos que ni entran ni se regulan bajo marco legal alguno, simpatías irredimibles y recíprocas ajenas a cualquier cómputo. Un gallego fetén, emigrante enamorado del mundo, pone tierna (señores, tengo que reconocerlo) a esta servidora que escribe hoy desde tan lejos y tan cerca. Bajo del coche, abrumada por lo cristalino de un Atlántico que desafía con un par cuando buenamente quiere al hombre del tiempo. Suelto los bártulos domingueros en jueves y acabamos hablando de sus viejos tiempos, a falta, según él, de la llegada de los míos. Protesto. De la masificación turística, de los 40 grados a la sombra, de banderas azules a precio de saldo, de políticas de mucho espeto y poco fogón, de la mierda del Mediterráneo, de tópicos crueles de andaluces con gracejo bufonesco y vocación de lagarto al sol. Protesta. De la meteorología, de las dualidades enfrentadas, de terroristas verdes y pirómanos morales, del sentimiento térreo que se vende al mejor postor, de tópicos crueles de gallegos tristes y mentes de luto. No arreglamos nada, tampoco lo pretendemos, y en un intercambio de papeles, ya no se sabe quién protestaba por qué, ni si era al Norte o al Sur donde había que ir para hacer bien el amor. Este Gran Señor, disfruta con mi acento tanto como yo con el suyo, cuando me dice que en Andalucía hay mujeres Miura, y yo, que en ninguna Andalucía he oido un requiebro de tan alta graduación, no opino por alusiones, ni descreo, porque me basta que me baste su convencimiento. Y la tarde termina caJándonos con el indebido respeto en Fraga, con un vinito Moscatel, conscientes de que la pasión por aquello que no se nos parece, no es más que una cuestión de kilómetros, y de valencias.

13 de julio de 2007

Paréntesis ! (abriendo paréntesis)


Vuelvo en 10 min.
Señor@s, como diría un amigo mío, sean felices, y si no lo consiguen, participen de la de los demás. Les leo pronto.

8 de julio de 2007

Medusas


- ¡Señora! ¡señora!

Levanto la vista del libro ante los gritos de un metro y medio de niño que, tras lograr re-ubicarme en espacio y tiempo real en esta sofocante playa, parece dirigir sus ojitos y su faena hacia mí desde la roca vecina. “¡Mire! he cogido una medusa”. Asumo que voy a tener que aplazar mi lectura y que la señora, soy yo.
Se acerca, con su piel morena envidiable, y me dice que se llama Javi, que tiene seis años, que ha cazado una medusa bebé, una anémona y un camarón. Una vez dados los datos cruciales y pertinentes, que evidentemente responden a una escala jerárquica de relevancia y orden, Javi decide sentarse en “mi” roca y comenzar su interrogatorio preguntándome si me han mandado leer el libro en el cole. Le digo que no, que los libros más divertidos son los que eliges tú, intentando allanar y hacerle asequible mi irreprimible discurso en contra de que los niños vean la lectura como una obligación y no como un disfrute y blablabla, y etc, etc…que hará que de un momento a otro Javi prefiera retomar su tarea de pescar medusas. Pero mi nuevo coleguita de bolsillo no hace ademán de irse. Me pide que le lea lo que pone. Perpleja, y ante la imposibilidad de leerle lo que de verdad leo, decido jugármela con mi (in)capacidad improvisatoria, y versionar a Tim Burton y su Chico Ostra, con un “La melancólica muerte de Chica Medusaon the rocks.
Los gritos de los niños se siguen escuchando de fondo, entre medusa y medusa, mientras Javi me regala toda su atención como si sintiese de algún modo las garras de la sociedad ceñirse sobre nosesabequé. Termino mi versión para primeros lectores y observo como Javi devuelve al mar a su Chica Medusa. Con tono tierno y resignado, pero satisfecho, me dice que hoy no podremos bañarnos, y permanece viendo alejarse a la medusa, como si acabara de darse cuenta de que la vida no es más que lo que un desconocido atine a contarte en un peñón, mientras tú cazabas medusas como el que caza gamusinos.
Ilustración: Chico Ostra- Tim Burton

3 de julio de 2007

(Des)Conexión


Diez minutos después de la primera “D” de estas líneas, puedo hacer como que me prometo, y prometerme, que me va a dar igual si sumo uno más uno y no me salen las cuentas. Mi memoria de pez va a ser aún más corta porque los días son ya más largos. No es que piense tener vacaciones, pero sí pensar más bien poco. Tengo un número de asistencia neuronal domiciliaria por si llego a pasarme de lista con el absurdo, y after sun para todo lo que queme. Porto una urgencia igual a cero a juego con el bikini y a Chesterton bordado en la indiscreta silla de nylon. De aquí a nada, seré propósito de mobiliario horizontal de mi playa asfáltica, y no ambiciono ser otra cosa que una ameba felíz e iconoclasta con tacto de talco, y sabor a salitre. Como dijo aquel, yo me quedo en la siguiente.

30 de junio de 2007

No me hables, no me hables


No me hables, no me hables
No me hables así
No me mientas, que me duele
Que me intenten mentir
(J. Pardo)
Llegaba un momento en que Pepe cantaba sin ningún ánimo de aparentar equilibrio, con los codos apoyados en la barra de la taberna de mis abuelos, y el corazón atípica y tópicamente en el fondo del vaso. Siempre era la misma canción, pero todos le mirábamos intentando descifrar qué historia había detrás de su manera de entonar el No me hables, no me hables…” que dejaba el mismo sabor de boca, verano tras verano. A veces, yo llegaba de la playa, que no era más que una excusa para pegarme un atracón insalubre de moras por el camino, y Pepe, sentado en el banco, me decía: “Raquelita, a que en Málaga no tienes una playa toda para ti? Esta playa está todo el año peleando con el mar, esperando a que llegues” Entonces yo, con mis ocho años ingenuos, le contestaba “quién te lo dijo, Pepe?” Él respondía “el mar, oh”. Me gustaba su manera de hablarme en castellano como si quisiera facilitarme las cosas. Algunas noches improvisábamos un concierto en la puerta con la guitarra de juguete de mi hermano, y una caja de Estrella Galicia haciendo las veces de batería. Los dos enanos le hacíamos los coros, sólo el estribillo, claro, porque no conocíamos la letra, pero no desentonábamos porque Pepe tampoco cantaba mucho más que eso. Aunque a nosotros algo nos dijera que se la sabía toda. Las noches en que Pepe estaba triste, volvía a cantarla, y miraba al mar, como si de verdad le contase algo. Nosotros estábamos seguros de que en aquellas conversaciones, Pepe hablaba con el mar del tiempo en que estuvo embarcado, lejos de su propio puerto, de lo que quería, y por ende lejos de algún amor sin posibilidad de ancla, porque era lo que tocaba. Para los mayores, en cambio, era síntoma de que ya iba siendo hora de llevarlo a casa.
Me levanto canturreando su canción y me sale distraída y torpe una sonrisa triste. Cuando vuelva no tendré ocasión de preguntarle si Ximprón me sigue esperando; cantaré para mí en esa playa solitaria, custodiando ante el mar el secreto de Pepe, sin ocasión de decirle que ya me sé la letra.
Foto: Praia de Ximprón (feb`07)

28 de junio de 2007

[Paréntesis (XXVII)]...


Más allá de la sombra
te delatan tus ojos,
y te adivino tersa,
como un mapa extendido
de asombro y de deseo.

Date por muerta
amor,
es un atraco.

Tus labios o la vida.
El lugar del crimen
Luis G. Montero

24 de junio de 2007

[Paréntesis (XXVI)]...monstruos como fantasmas


“Nada más parecido al sacrificio que esta terrible voluntad del arte. ¡Qué tenacidad la suya y qué insensatez! Todo lo que los hombres olvidan, a fin de hacerse posible la vida, nosotros lo descubrimos y agrandamos; somos nosotros los que despertamos a nuestros monstruos, a los que no nos sentimos lo bastante opuestos como para erigirnos en sus vencedores; y es que, en cierto modo, nos sentimos de acuerdo con ellos; son ellos, los monstruos, los que custodian esta reserva de fuerza indispensable para todo aquel que quiera vencerse a sí mismo”

Rainer M. RILKE
Fotograma: El Espíritu de la Colmena
(Víctor Erice)

19 de junio de 2007

Menta


Y era la mención especial de un dia corriente,
invitada de honor en un sarao de fantoches disléxicos
que se beben la vida a sorbos entre prisa y anhelo.
Que todo lleve su tiempo no era más que
el graffiti en la esquina del día a día,
o el estimador del arrastre de suelas de contrabando,
como cheque al portador de mi equilibrio con pinzas.
No hay plan B sino fugarse, sónar, en un círculo dantesco,
ombligo mimético de la miseria propia y ajena
dejando a cubierto la intemperie de un presupuesto vital,
que orilla al fin, dentro de tu jersey.

17 de junio de 2007

[Paréntesis (XXV)]..."Tú y yo, muchacha, estamos hechos de nubes"


Qué podría querer un hombre oscuro
sino un abrazo que nunca se agotase,
delfines en el agua, un bosque de abedules
y una colina para ver las auroras boreales.

Qué podría querer un hombre oscuro.

Qué podría querer un hombre oscuro
sino un barco sin rumbo en océanos tibios,
los planos de la isla del tesoro y la casa
que da a la playa de los días perdidos.

Qué podría querer un hombre oscuro.

Qué podría querer un hombre oscuro
sino un mundo diminuto, tres verdades,
unas migas de pan para los pájaros
y un vino que refleje sueños y ciudades.

Qué podría querer un hombre oscuro.
Un hombre oscuro
Pablo Guerrero