30 de septiembre de 2006

Sedimentos


UNA DE PIRATAS

"Seguro que alguna vez jugaste a ser pirata, te disfrazaste como uno de ellos, y hasta creíste ser tan feroz como el Capitán Garfio. Luchaste con un terrible enemigo y lo enfrentaste con tu espada de madera o tu pistola de agua. Buscaste tesoros, escondiste mapas y abordaste naves."
Cuentos robados de un barco pirata-
F.Bret Harte, A.Basch, H. López, E. Nesbit

Sea dicho que este cuento ya está inventado. Alicio no lleva eyeliner, no tiene segunda parte, no le hace la puñeta a ningún Peter Pan, y tiene un Caribe, pero sólo de uso personal. Alicio es un pirata. Un pirata en Isla Mujeres. Cuando le conocí, mi pirata era como el de Espronceda (en la lona gime el viento, y alza en blando movimiento, olas de plata y azul).Ponía su sonrisa por bandera, allende los mares, entre cantos de sirena. Los mismos ecos y las mismas aguas que marcaban la misma ruta, la ruta distinta. En algún momento le dimos la vuelta al mapa, haciendo de la complejidad un aliciente y de la cartografía un hobbie. No había patria, ni más obstáculo que nosotros mismos. Las derrotas eran pasajeras, y relativas, y la piel tenía el sabor renovado de la sal. Y entonces nos supimos piratas, sin brújula, con esbozos de canciones y norte desdibujado. Por incertezas de la astronomía naútica, todo huso horario se perdió entre bancos de arena y arrecifes de coral. Nuestros irónicos navíos se pintaron de un rojo insigne NO MERCY, y las aguas se abrieron por segunda vez en la historia para una lucha de gigantes, dulce e inconcebible, retomada en pequeñas botellas de un ron que Alicio me elige. Y brindar, entre cumbias, si nos hallamos en el espejo.
No hay fábula que le haga justicia, ni sangre que permee más profundo. Alicio es una eterna puesta de sol, que mide mis pasos en leguas submarinas, y sin excusa se me antoja estrella polar. Norte diacrónico, versátil, fugaz.
Ahora su rosa de los vientos le guiña desde arriba, por éso, todo lo demás deja de tener excesiva importancia. Soberano para quererse, más libre que nunca, como las manos suaves que dirigen su timón...y aunque su ancla pese de momento muy poquito, tiene un hacha de abordaje capáz de ajarme el corazón. Doble o nada.
Y no es que este cuento vaya viento en popa, a ratos hace aguas, pero sin leyenda de moraleja asequible, hay a quien le gusta tal cual. Quizá ahí esté el tesoro.

27 de septiembre de 2006

Arcanos mayores


Me señalas inconstante, invierno secreto de jugadas imposibles, sufridora de mal de archivo. Dual, como la mente, de naturaleza rogada, cultivo de la individualidad. Área reservada amén de lo cual preciso de particular lectura; mientras tanto, mi ímpetu observa a un vendedor de horóscopos en Varsovia, y me exiges la retirada de la metáfora de Derridá. Compongo una canción customizada de luchas inconscientes, para favorecer la mengua. Y extraigo para el caso concreto las consecuencias que en ella se prevén. Como en el tarot.

25 de septiembre de 2006

Collage

Bienvenidos a mi hostal, si se pueden concentrar...estamos de estreno, la memóire neuve. Hacia el norte, nos reinventamos en Califato, reforzando posiciones omeyas y consolidando las rutas marítimas y taciturnas. Supervisando, el ojo de Buñuel. Desde la ribera del Guadalquivir, el horizonte de Dominique A. Nos esperan Calles y Avenidas, divanes imprevistos (nuncavistos) de polipiel blanco, terapias reconstituyentes con base de gin-tonic, acentillo eutópico cordobés, Autobuses,un recóndito Albayzín de paso, Verdiales...y un puntito de salmorejo.

(Infinitas gracias, Alfonso, por la acogida.)

L´Instant


( Absténganse de agitar el aire.
Mejor no se muevan,
para no engatusarlo.)

21 de septiembre de 2006

El efecto paradoja


El escéptico mediático presume de estar ferozmente curado de espantos, pero tal estado de excepción mental se perturba, en el momento justo de salir de casa, cuando parecen salir del televisor, como cantos de sirena, escupitajos de realidad grotesca. Literalmente pierdo por un momento la noción de todo. Mi compañero de piso observa, entre espectante y divertido, la transformación inminente de mi gesto..."¿¿¿Ese es Urdaci???"
Se ve que a este sujeto, tras ser artífice de la primera condena por manipulación informativa de un medio público en esta, nuestra España cañí, no le queda otra que tomarse a cachondeo ese futuro incierto en el que le dejó la noche electoral del 14 de marzo de 2004. Y qué mejor terapia que la de la risa.
Y es que Alfredito engrosó la nómina del servilismo "una pechá" de tiempo, y ya se sabe que el tiempo es lo primero que pasa factura. El impuesto revolucionario consiste ahora en ignorar el escaso sentido del ridículo que le dejó Aznar.
Eureka!. Tras el agradecimiento por los servicios prestados, aquí el artista ha cambiado el mocasín por el zapatón del payaso de Micolor, y ocupa su tiempo en el humor del monólogo...bueno, y en la retroalimentación de su blog, que para el caso viene a ser lo mismo. Y yo, que como Rivas pensaba que para ser un liberal consecuente, había que ponerle precio a todo. Dignidad incluida.

http://alfredourdaci.blogspot.com

16 de septiembre de 2006

14 de septiembre de 2006

Y tiro porque me toca


Que no siempre las cosas sean simétricas, no da ni quita razón al hecho de que algunas lo sean. En la partida de hoy, la base es un tablero de parchís. 4 colores, 4 metas.
Existe una ficha amarilla, pionera en sacar un cinco y empezar a jugar, como buenamente puede. El amarillo, take me away, llena de luz la senda de los números, da un paso y cree saber que la felicidad es un arma, sí, instantánea. Y sonríe, y abraza, y transporta, y entonces, no hay más que hablar.
La ficha roja, nessum dorma, es concienzudamente pasional, pero no en sus movimientos. Y cuando se come una no sabe contar ni uno, ni cinco, ni diez…y en su afán por las casillas seguras va matando las ganas de jugar. Su encanto radica en que, en ocasiones, saca dos seis y vuelve a tirar, y su rojo socialista es un rojo enamorado, y da la mejor de sus jugadas.
La ficha azul, pictures of you, va por el viento y viene por el aire, y cambia el azul cielo por un cielo gris que prenda. Corre, salta de casilla en casilla, y por muchas veces que la mandes a casa, vuelve a empezar, con las mismas ganas y miles de palabras propias.
De verde se viste la última ficha, el sitio de mi recreo, que llegó la última, aunque en realidad salió primero, cuando todo era más fácil antes de que ella fuese ella. Le gusta más jugar al rodeo, volver a casa, incluso mudar de color si se le permite con chaquetas de corte británico; tornarse bilingüe, hablar norcoreano, plantearse- que para eso es color esperanza-, seducir con huidas clorofílicas…y deja que le adelanten, quizá porque intuye que no tiene eterno rival, y que es inevitable que a modo de mancha de mora, otra ficha se cuente veinte.
Es posible que el parchís sea síntoma de ficciones demodé, pero no acabo de creérmelo, en la sencillez está el gusto, y las comparaciones, ya se sabe, son odiosas. Una partida de ajedrez crea movimientos elegantes, atajos mentales, la excitación de la estrategia. El tablero es lo de menos. Bienvenid@ al jaque mate.

13 de septiembre de 2006

La Ventana Indiscreta

Tengo un casero moderno. Granaíno de pura cepa, denominación de orígen de acento desencajado, vocales abiertas hasta doler y mala follá;buena gente, servicial a ratos y todo lo que venga estipulado por contrato. Pero mi casero es un casero de mundo, vanguardista. Lo que se dice un casero fashion. Lo mismo se arranca con un discurso en la lengua del mismísimo Sartre, cual paisano Erasmus que rememora la bohemia de cualquier calle con onomástica poética y frenchi tal Rue du Cherche-Midi, que te dice bien clarito y en cristiano, que pintar, lo que se dice pintar este año no toca. Así son las cosas y así se las hemos contado, pues.
Por esa parte que “me toca”, y por un evidente vacío legal en alguna claúsula que este artista -dijimos que no de brocha gorda- pasó por alto, la ventana de mi habitación no tiene cortina. A lo que él alega que el minimalismo se lleva. Sin ánimo de polemizar con mi arrendador, ni afán de exhibicionismo y/o insinuación de prácticas voyeuristas por parte de la comunidad, es una putada no tener una simple tela que separe tu particular azotea de la de los demás.
Pero esto no es una queja. Es un link.
El patio de mi piso no es más particular que el de cualquier hijo de vecino. No tiene vistas a la Alhambra propiamente dicha, pero de aquí salían a vista alzada al menos dos pisitos de estos tan cool de 30 metros. Y cuando cae la tarde, si te pilla inspirada, no es tan difícil imaginar que la sombra que se cierne sobre el tendal, es la del Arco de Elvira. Total, que tiene su punto.
Mi ventana se convierte en acceso directo; a través de ella mi patio huele a incienso, a golpes de sábana, a apuntes, a Prada, a té. Por momentos creo mi propio Tupperware Lounge Café con guiños pop-art que brotan desde dentro, se me antoja La Carbonería mientras recojo el guante de Gilda, o creo estar en La Tertulia, entre noveles cantautores, sólo porque un vecino, invisible y oportuno, tararea El breve espacio en que no estás.
Y no sé si el vecino es nuevo en el microcosmos del patio, o si la nueva soy yo. Sólo sé que en el alféizar tiene un botijo rojo, que no puedo parar de observar. Cuestión de lógica matemática, el sí tendrá cortina, y no tendrá, como yo, que hacer las veces con un pareo de una playa a la que no ha ido. Para mí que es el de enfrente, que es amiguete de la chica del quinto, la misma que hace poco hacía mudanza con su patio metido en cajas…y de forma tácita me declaro espectadora de mis intangibles vecinos, que decoran este patio mío con graffitis abstractos cuyas líneas arbitran emociones inconscientes. A Klee pongo por testigo, que este curso, toca.

10 de septiembre de 2006

Fondo de escritorio

When it falls


Granada estrena lluvia de otoño.Sin anuncio, sin vaselina y sin preámbulos de equinocio. Llueve, me sorprende fuera de casa, y me veo en la puerta de un ciber con atuendo desafortunado y nada en la nevera. Sonrío, y echo a andar por calles empedradas que aguardan casualidades, víctimas de un plástico plan asfáltico, y recorro meses que aún no tienen fecha escrita en el reverso de foto alguna. La eminénce grise.
Sigo, en dirección opuesta, tropezando con conexiones elementales, espía ciclotímica de mí misma, esquivando charquitos que empapen el bajo invisible de mis pantalones...ni puñetera idea de a qué huelen las nubes, nin falta que fai. Otro paso, sin saber si ando buscando anclas para querer querer (y si soy, como Pessoa, un místico que quiere creer pero descree por tentación y por principio), para renunciar a Londres y aplazar Santiago -como gotas, entre las ausencias, soportales-; cual fotograma, Gene Kelly envidiaría mi euforia soluble, con independencia de que mis pasos sean o no papel mojado, y yo lleve sandalias en lugar de gabardina.

9 de septiembre de 2006

Del arte de lo posible o hipérbola de ruptura


Consensus y conflicto resultan elementos complementarios que se dan simultáneamente en todo circuito social, por inconcreto que sea, sin que ninguno de ellos llegue nunca a cero. Si mis finitas y suspensas nociones estadísticas no me burlan, la representación gráfica del fenómeno sería una hipérbola.
¿Qué haría Woody con ésto?Nada nuevo. No hay mejor remedio que hacer de la hipérbola una montaña rusa. El elenco social nos seduce y nos refrenda, y , en el momento de toparte contigo mismo, de saberte reducido a la mínima expresión, un vagón lleno de anversos, de primeras de cambio, de ensayo y error, nos empuja al vértigo de la curvatura. Todo éso, pero nada más que éso.