11 de diciembre de 2006

Reloj no marques las horas

Estar contigo
o no estar contigo
es la medida de mi tiempo.
J.L.Borges



L
os relojes varían según su ubicación. No se trata de que marquen horas distintas, sino de que simplemente son distintos. Un reloj en El Cairo tiene poco que ver con un reloj de Majadahonda. Agentes externos, factor sorpresa, margen de error...todo cabe.

El mecanismo de un reloj es ya de por sí complejo, por no decir incomprensible, para aquel que no sea artesano relojero, o sucedáneo. También se puede aspirar a ser un humilde aficionado. Por qué no.
Si con un roce dañas una de las minúsculas piezas, el engranaje se resiente. La rueda dentada se confunde, y lejos de oscilaciones afortunadas, peca por exceso o por defecto. El movimiento se entorpece, la cadena de reacción se lamenta. Y el reloj no vuelve a dar la hora en la vida.
Pero el azar, motor omnisciente, de cuando en vez se porta. Disfrazado de electromagneto, estima el ángulo preciso para desafiar u obedecer, según convenga, leyes de isocronismo y gravedades aceleradas en mayor o menor medida. Entonces todo consiste en sentarse a esperar, lanzando piedras al agua y al aire suspiros. Porque, sin que sepamos cuando, el reloj volverá a dar la hora.
Y nos tendrá aquí. En punto.
Baste con procurar que el agua no salpique, por si no es sumergible.

5 comentarios:

bandini dijo...

pobre chaval¡ se le cae el reloj encima. a mí me pasaba igualito...

precioso texto. es tan bonito que con sólo leerlo una vez casi me lo sé de memoria.

saludos

A Doinel dijo...

Siempre me gustó mirar la hora en los relojes de las estaciones de tren; siempre marcan, no sé por qué, las diez y diez.
Precioso, like always, como la foto, que es una joya.

miu miu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Ra dijo...

(perdón, lo del comentario suprimido fué un error)

Novecento dijo...

Los relojes se atrancan por infinidad de factores que se nos escapan commo el tiempo.No dudo que sabes darles cuerda, Raquelita.