8 de agosto de 2006

Queixumes dos pinos e outras putadas



Contaría con 9 ó 10 años. Pongo ahora la mano en el fuego como entonces puse mis ingenuas manitas de veraneante andaluza sobre cubos y cubos de agua que una cadena de vecinos transportaban desde la pila de la casa de mi abuela. La misma pila que servía para lavar, y que en tantas ocasiones me hizo las veces de piscina en el norte. Sigo sin entender, años después, el placer que un gallego anónimo (o no) podía alcanzar viendo arder ese verde que tanto anhelan los foráneos que visitan Galiza.El color que huele. La impotencia era tan inexplicable como lo es. Con la diferencia de que ahora vuelven a incendiarse los montes recuperados, y la pila está tan lejos de mi alcance como del de los autóctonos a los que el fuego empuja . Ánimo, miña terra galega.

3 comentarios:

osondaxordeira dijo...

Grazas polo comentario. Supoño que levas o verde nas veas...

Belzac dijo...

Quiubo, desde Chile, el saludo cordial del Capitan Belzac...
Estuve revisando y le encontre mucho sentido a tu sinsentido...jejeje.
Espero que te des una vuelta por el mío.

Anónimo dijo...

É un comentario con moito sentimento síntese que che dá verdadeira magoa e tes moita razón. Galiza ten que ser verde.