20 de agosto de 2006

Oyster Boy Steps Out



Mis cuentos mutan. Si, como bien alguién aventuró a decir, hay que dejar espacio a lo nuevo, los personajes de mis cuentos se mudan de contexto, me rompen los esquemas, se dejan la piel en sus intentos. A veces Alícia sigue siendo Alícia, y se deja amedrentar por complejos de inferioridad que no son tal, y por flores que no pueden perseguir al Conejo Blanco; a ratos, y casi como respuesta, Alícia se rebela, se vuelve tosca, firme, contundente...y el País de las Maravillas no es ni más ni menos que unas coordenadas; y pierde,y gana.
Por momentos, Caperucita sale del bosque, esquivando al lobo, y se ve desde fuera dándole una patada en las pelotas. En ocasiones, Caperucita es El Lobo.
Con suerte, Chico Ostra no resulta un buen afrodisíaco, y puede ahorrar durante el verano para conocer el extranjero, víctima indemne de un acusado ostracismo parental, o societal.
Y esta noche es posible que mis personajes-bandera se encojan, que me tuerza al escribir. Puede que involucionen, y que intercambien sus papeles en un impulso empático de conocer otros aires. Quizá yo sea el personaje, y Conget me lleve hasta el fín de los cuentos.

1 comentario:

osondaxordeira dijo...

oh, la, la....la posmodernidad...