Romper una canción
"En el otoño de 2008 yo no me encontraba muy bien.
Acababa de salir de una relación infernal con una chica
rodean, llamamos, simplemente, Virgen de la Amargura;
y aunque, en realidad, a esas alturas no estaba deprimido
por perderla a ella, sino por la cantidad de cosas que había
tenido que perder hasta entonces para conservarla, el
resultado de la ruptura era que me sentía tan estúpido
como todo aquel que apuesta por el mismo número equivocado...
durante tres años. Una de esas cosas que había
perdido era la más importante de todas: mi capacidad para
escribir. Puede que suene algo melodramático, pero lo
cierto es que llevaba dos años dándole vueltas a tres poemas
que nunca avanzaban, al principio porque estaba
pasándomelo demasiado bien como para ocuparme de
otras cosas y al final porque ya no tenía ninguna duda
de que no decían la verdad y, por lo tanto, nunca iban
a ver la luz: yo no publico mentiras. Aparte, también
tenía por ahí una ex mujer que había conseguido que de
cada diez palabras que yo pronunciaba dos fuesen abogado
y embargo; una novela parada que sentía como un
cuchillo clavado en la espalda, y cuya hoja se oxidaba día
a día, y un par de chicas que me volvían loco pero que,
sinceramente y por razones que no son de este libro, lo
único que conseguían era hacer más grande mi sensación
de estar perdiendo el tiempo. El caso es que entre una
cosa y otra me encontraba regular tirando a muerto, y empecé
a darme cuenta de ello al ver la cara con la que me
miraban los amigos, que llegaron a hacerme hasta una
fiesta sorpresa, ideada por el poeta Luis García Montero,
de la que lo único que puedo decir es que si no los maté
entonces, ya no los mato nunca. Joaquín me regaló dos
primeras ediciones de Pablo Neruda, pero amenazándome
con que tendría que devolvérselas en cuanto dejara
de estar deprimido. Como suele decirse, un verdadero
amigo siempre te apuñala de frente.
envalentonarse, me llevó a un rincón y me dijo: «Mira,
Benja, te voy a proponer algo. Yo vivo en una felicidad
doméstica de la que es imposible sacar un verso; pero
tú estás hecho polvo, y eso es una mina. Te propongo
aprovecharme de tus desgracias y que nos vayamos por
ahí a escribir canciones contra tu ex novia. Donde tú quieras:
La Habana, Lisboa, Nueva York, Praga... ¿Qué me
dices?»(...)".











